Más de 240 millones de niñas en todo el mundo sufren violencia. Se vulneran los derechos más fundamentales de los seres humanos provocando graves secuelas psicológicas, físicas y sociales que dejan su huella para siempre, que rompen a mil pedazos la infancia de esas niñas y dificultan las oportunidades de construir un futuro digno, esperanzador y feliz. 

La ONG Entreculturas (ONG Jesuita para la educación y el desarrollo) lleva años trabajando con los y las más desfavorecidas para desarrollar acciones concretas, propuestas educativas que generen una cultura de la solidaridad y un cambio global. La esencia de Entreculturas la encontramos en el año 1955 cuando el padre Vélaz creo la primera escuela en un suburbio de Caracas (Venezuela), creando Fe y Alegria, una organización jesuita que desarrolló un movimiento de educación popular trabajando con miles de niños y niñas en todo el mundo. Ahora, ese compromiso está presente en 22 países. En España, a través de Entreculturas, la organización desarrolla programas de voluntariado, programas educativos y acciones de impacto que generan transformación social.  

Bajo la creencia de que las niñas tienen derecho a una infancia libre de miedos, de amenazas y de violencia y que se deben dar igualdad de oportunidades, Entreculturas, desarrolla el programa La luz de las niñas.

La misión del programa es visibilizar la desigualdad que sufren las niñas, protegerlas frente a la violencia, valorar su capacidad para elegir su futuro e incidir para transformar las causas de esta injusticia. El programa está en funcionamiento desde el año 2012 y ya han sido atendidas 32.747 niñas a través de proyectos en 15 países de África y de América Latina. Los proyectos van dirigidos a niñas con alto riesgo de sufrir cualquier tipo de violencia: niñas en situación de extrema pobreza, de desplazamiento, migración o refugio, en riesgo de embarazo, pertenecientes a poblaciones indígenas, con alguna discapacidad o víctimas de matrimonios precoces y forzados, de conflictos o de violencia sexual. 

El objetivo principal del programa es disminuir la situación de violencia física, psicológica y sexual que sufren las niñas. Luz de niñas tiene tres líneas de acción fundamentales, que son: 

  1. Atención a niñas y adolescentes víctimas de violencia, ofreciéndoles rehabilitación psicológica y social, a la vez que hay un acompañamiento en las denuncias de los casos más graves; 
  2. Prevención de violencia contra las niñas, denunciando la violencia que sufren, ofreciendo formación en salud sexual y reproductiva, e incidiendo en las escuelas, junto con la comunidad educativa, para crear entornos seguros que promuevan relaciones e interacciones encaminadas a la prevención de la violencia de género en la escuela;
  3. Acceso educativo para las niñas, fomentando el acceso a la educación y evitando el abandono a través de becas, refuerzo escolar y acompañamiento para la mejora de su bienestar. 

Con el objetivo de dar a conocer las realidades que viven millones de niñas en mundo se creó la exposición La Luz de las Niñas con el objetivo de dar a conocer esta realidad a otros niños y niñas del mundo. La exposición, que ya ha sido visitada por algunos colegios de España, ahora, se ha convertido en una exposición virtual, con la idea de llegar a muchas más personas. El cierre de las escuelas, a causa de la COVID-19, ha tenido un impacto muy negativo en aquellas mujeres y niñas que sufren violencia. Por eso, desde Entreculturas, consideran muy importante seguir visibilizando estas situaciones. 

La exposición virtual refleja la durísima realidad de millones de niñas en el mundo y nos da datos e información sobre el trabajo infantil, sobre el refugio y el desplazamiento de niñas y mujeres, sobre la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil temprano y forzoso, sobre la vulneración física y la diversidad funcional, etc. pero también muestra la lucha profunda de las niñas por sus derechos. En ella veremos muchas injusticias, pero también luz y esperanza por una vida digna mejor y un futuro donde los sueños son posibles. 

La exposición nos regala también una propuesta didáctica para reflexionar con el alumnado (a partir de 10 años), acercar esta realidad y recapacitar sobre una de las vulneraciones de los derechos más generalizadas en el mundo.

La exposición repasa la vida de cuatro jóvenes, que representan a muchas otras, de diferentes partes del mundo: Kim, una niña de Guatemala tuvo que dejar la escuela, su casa y su familia a los 12 años para realizar duros trabajos lejos de los suyos. Ahora sigue estudiando gracias al apoyo de su madre; Mireille, después de haber huido durante 6 años de un país a otro perdiendo en esos desplazamientos a sus seres queridos, ahora es doctora en un hospital de Malaui; Sima se ha convertido en una activista por los derechos de la mujer en Chad; y Michel Ange, que con solo 6 años perdió su pierna en el atroz terremoto de Haití, hoy continúa estudiando mientras juega al futbol sintiéndose igual que el resto de sus compañeras y compañeros. 

La narración de las vidas de Kim, Mireille, Sima y Michel Ange son los relatos de la lucha, de la valentía y del esfuerzo de unas jóvenes que hacen todo lo posible por conseguir los sueños a pesar de las dificultades y también representan el poder de transformación que tiene la educación.

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