Este viernes el Departamento de Trabajo en Estados Unidos hizo públicos los datos de desempleo de los últimos dos meses y entre ellos que las mujeres estadounidenses representan la mayoría de los trabajos suspendidos o despedidos debido a la pandemia de coronavirus. Según los datos, en marzo representaban el 60% de los trabajos perdidos y en abril, el 55%. 

Según publica Reuters, la tasa de desempleo de mujeres adultas ha aumentado bruscamente hasta el 15,5 % en abril, frente al 13% de los hombres o del 14,7% de todos los trabajadores y trabajadoras.  La tasas de desempleo de las mujeres que son la única fuente de ingresos en sus familias también aumentó al 15,9% en abril, en comparación con el 13% de las mujeres casadas. 

En cuanto a la pérdida de empleos en abril, fueron liderados por trabajos de la industria del ocio y la hostelería, seguidos de la atención médica y la educación, dos industrias orientadas al consumo y dominadas por mujeres. Además, se trata de trabajos con bajos ingresos, como cajeras o camareras, lo que, según los datos del Departamento de Trabajo, hace muy probable que sus trabajadores y trabajadoras dispusieran de pocos ahorros con los que contar durante la crisis. Nicole Manson, del Instituto para la Política de la Mujer, apunta que muchas empleadas en estos sectores ya estaban pendientes de un hilo y muchas eran madres solteras o sostenedoras de la familia. 

Según señalan los análisis económicos, esta crisis es amenazante para las personas en edad laboral entre 25 y 54 años y son las mujeres quienes están perdiendo los trabajos a un ritmo más rápido, a pesar de que en el mes de diciembre del 2019 las mujeres, después de 10 años, por primera vez constituían la mayoría de la fuerza laboral, señala Madson. O después del mínimo histórico del 26,8%,  de tasa de pobreza de los hogares encabezados por mujeres, en su mayoría madres solteras. 

Ahora, en abril, la tasa de participación en la fuerza laboral en la primera edad cayó al 73,6% para las mujeres, disminuyendo más respecto a los hombres y, por tanto, ampliando la brecha de género, después de alcanzar un nuevo mínimo en febrero. 

Didem Tüzemen, economista que estudió a las personas afectadas por la crisis financiera 2008-2009, señala que las mujeres sin título universitario son un grupo que se ha visto desproporcionadamente afectado por la pérdida de empleos en marzo y  pueden perder más aún debido a la incertidumbre laboral que viene por delante. 

Son datos que ayudan a visibilizar historias como la de Tina, madre soltera, a quien la crisis está afectando con dureza a su familia por quien lucha día a día y por quien, también todos y todas, tenemos que unir esfuerzos para transformar la desigualdad de género.

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