Cuando se declara una epidemia a nivel mundial, como está pasando actualmente, tenemos dos opciones. Hasta tres, si somos negacionistas. Pero hoy se podría decir que la sociedad se divide en alarmistas (entendidos como esas personas que por falta de conocimiento, información etc.), personas que caen rápidamente en las fake news que se propagan en los diferentes medios a los que se tiene acceso; y en precavidos, esas personas que preguntan a fuentes de confianza, leen noticias científicas y analizan objetivamente, con todos los datos, qué es lo que verdaderamente pasa.

En marzo del 2019, la OMS publicaba información sobre el MERS (o síndrome del Oriente Medio), una enfermedad respiratoria vírica resultado de un virus nuevo, el coronavirus (una extensa familia de virus causantes de enfermedades respiratorias), que afectó Arabia Saudita en 2012. Desde 2014, la OMS ha ido publicando informes de preparación y respuesta ante emergencias sobre la evolución de este virus en los diferentes países que se han visto afectados con el objetivos de tener informada la población del perfil de la persona que enferma, de sus síntomas, de su evolución clínica y de cuál ha sido la respuesta de salud pública y de los consejos que la comunidad científica da a la población, entre otras.

En el artículo Risk Factors for Fatal Middle East Respiratory Syndrome Coronavirus Infections in Saudi Arabia: Analysis of the WHO Line List, 2013–2018 [Factores de riesgo para infecciones fatales del coronavirus del síndrome respiratorio del Medio Oriente en Arabia Saudita: análisis de la lista de líneas de la OMS, 2013–2018] se profundiza, mediante un análisis realizado entre el 2013 y 2018, las diferentes relaciones existentes entre los factores demográficos (edad, sexo), la atención médica y la tasa de mortalidad del síndrome respiratorio (MERS-CoV) que afectó a la población de Arabia Saudita en 2012. Entre sus conclusiones encontramos que ante este tipo de situaciones hay que promover políticas que conciencien e informen a la población, para detectar rápidamente qué población está en riesgo para poderla atender de seguida y poder así evitar la propagación de una epidemia. Otro aspecto importante es tener una fuente fiable de datos, las line lists o listas de líneas de enfermedades infecciosas, que además de estar al alcance de la población, ayudarían a que los y las expertas en materia pudieran analizarlas y dar soluciones a las epidemias. 

Tal y como podemos ver, una respuesta adecuada, basada en datos fiables y análisis de hechos por expertos y expertas, en situaciones delicadas puede ser el factor decisivo para evitar que el pánico se apodere de las personas. Poner al alcance de la sociedad esta información debería ser obligatorio para evitar que el miedo se convierta en violencia ante el desconocimiento.

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