La Oficina para Víctimas del Crimen (OVC) del Departamento de Justicia de EE.UU., en colaboración con la Oficina de Asistencia Judicial (BJA), han creado una Guía electrónica de apoyo y orientación a los organismos y grupos de trabajo (GT) que trabajan para que las víctimas de la trata recuperen sus vidas. La idea es ayudarlas en el desempeño de su labor diaria y su lucha contra las consecuencias de la trata, así como contribuir a que las actuaciones que se llevan a cabo sean las más eficaces.

A nivel nacional, en EE.UU. los grupos de trabajo contra la trata de personas son equipos multidisciplinares y de carácter temporal que se establecen para trabajar objetivos concretos. En el caso de la OVC, se han propuesto ofrecer una respuesta integral y centrada en la víctima. La intervención se basa en proporcionar un abanico lo más amplio posible de servicios y recursos a las víctimas incluyendo también la persecución y criminalización de los criminales. Este modelo de organización, que se caracteriza por la configuración de redes de colaboración entre agencias que proceden de diferentes disciplinas, es considerado a nivel mundial como mejor práctica (best practice). 

Principalmente, estos equipos centran su actividad en la identificación de la trata de personas, el servicio a las víctimas y la investigación y construcción de los casos para que se haga justicia. Sin embargo, han comprobado que llevar a cabo otras actividades consideradas secundarias como la formación, la asistencia técnica y la sensibilización o educación de la comunidad, ayuda a desempeñar la labor principal.

Pues bien, dado el éxito de este modelo de intervención, la Guía electrónica trata de ser un recurso que facilite la formación de nuevos GT, además de orientar y apoyar a los ya existentes. En ella, a través de un esquema que se puede ir desarrollando punto por punto o en función de las necesidades, podemos encontrar fundamentación teórica sobre la trata de personas (concepto, terminología, legislación, etc), información sobre cómo crear los grupos de trabajo, cómo llevar a cabo una respuesta centrada en la víctima y ofrecerle los servicios necesarios y, desde el punto de vista legal, cómo construir casos sólidos para la detección y persecución de la trata de personas. 

Por otra parte, a lo largo de la Guía, se encuentran enlaces de recursos externos con información adicional, representados mediante un icono, que se clasifican en los siguientes apartados; 

  • Consejos y prácticas inteligentes.
  • Ejemplos y casos de estudio.
  • Herramientas.
  • Términos y conceptos clave.
  • Recursos adicionales, información y formación.

Se trata de una herramienta “viva” que se compromete a ir incorporando la voz de quienes ya la vienen utilizando y que podrán evaluar qué fortalezas y debilidades le encuentran y, también, nuevas prácticas y recursos que demuestren a través de la evidencia ser aún más útiles y eficaces para el cometido de estos equipos. Además, es gratuita y está al servicio no sólo de cualquier entidad nacional, independientemente de dónde o quién reciba la financiación económica, sino que se considera útil y replicable a otros países, contextos e incluso personas que necesiten orientación y que persigan iniciar o intensificar los esfuerzos en la lucha contra el tráfico de personas. 

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