Junto con el impacto y divulgación social que en los últimos años se requiere a la investigación científica, han emergido otras prácticas interesadas en las redes sociales que tratan de silenciar aquellas contribuciones que versan sobre temas controvertidos de gran preocupación social. En esta línea, se ha elaborado una guía para las personas investigadoras de la academia, que ayude a abordar el acoso online que en ocasiones sufren al compartir sus hallazgos públicamente sobre temas controvertidos y de incidencia social.

Uno de los temas que atraen controversia en la investigación son los estudios de género y el acoso sexual en la academia. Lejos de un debate saludable, es unos los temas por el que las personas investigadoras sufren acoso online en forma de persecución en las redes sociales, correos electrónicos abusivos, trolling (persona con identidad desconocida que publica mensajes provocadores, irrelevantes, con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional negativa en los usuarios y lectores) o incluso amenazas a su seguridad personal.

Esta guía es lanzada por el Science Media Center con el objetivo de empoderar y proteger a los expertos a la hora de compartir sus investigaciones con la sociedad. Erradicar el acoso online en la academia permite garantizar un entorno de investigación seguro y llevar a cabo una ciencia honesta, de alta calidad e impacto.

La guía visibiliza algunos de los ataques más comunes que las personas investigadoras pueden sufrir y enuncia estrategias de empoderamiento y respuesta para que el avance del conocimiento no quede silenciado y para ayudar a no perder la confianza en el trabajo que se está aportando.

Unas de las claves que se aborda especialmente es la importancia de detectar el número de personas que se oponen realmente a la investigación. Normalmente se refiere a un número muy escaso que multiplica los ataques contra ese avance científico en cuestión, cuando es una mayoría silenciosa la que sí apoya la investigación. Algunos ejemplos de preguntas que pueden ayudar a detectar estos ataques interesados y opresores serían: ¿son representativos del público en general?, ¿representan a formuladores de políticas públicas, personas participantes de la investigación? 

En ocasiones, las reacciones más comunes entre las personas investigadoras que reciben los ataques es retirarse de los medios porque consideran que atraerán más críticas. Una de las recomendaciones analizadas en la guía es justamente lo contrario. Promover la difusión de la investigación a través de los medios permite que el conocimiento se extienda más y llegue a más personas interesadas, frenando la probabilidad de convertirse en un objetivo para atacar.

La guía destaca, entre otras recomendaciones relevantes, el papel de la institución que alberga la investigación y la importancia de su actuación protegiendo a las personas investigadoras en las redes sociales e incluso a través de un posicionamiento público en los medios.

Iniciativas como esta permiten abrir vías con un enfoque preventivo, centrado en la creación de una cultura y clima en la academia que proteja a las personas que investigan en estos temas controvertidos, previniendo que pueda surgir este acoso interesado y opresor y actuando cuanto antes.

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