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China quiere poner fin a un sistema de castigo que permitía a la policía mantener bajo custodia a las víctimas de explotación sexual y puteros hasta dos años en los llamados centros reeducativos.  De esta forma las víctimas eran consideradas también delincuentes igual que los puteros, siendo un hecho que les perjudicaba como víctimas.

La explotación sexual es ilegal en China, según informa la BBC lleva penas de hasta 15 días de detención y multas de hasta 5.000 yuanes (640 €). Según el sistema de castigo, las detenidas eran obligadas a trabajar, supuestamente fabricando juguetes y artículos para el hogar. Los medios estatales de China afirman que el sistema de “custodia y educación” ha ayudado a mantener un “buen ambiente social y orden público” desde que se introdujo hace más de 20 años, aunque con el tiempo el sistema parece haberse vuelto cada vez menos apropiado.

Un estudio realizado en 2013 por la ONG Asia Catalyst, que promueve los derechos de las comunidades marginadas en Asia mediante el apoyo a una red de personas defensoras comprometidas a acabar con el estigma, la discriminación y la criminalización, cuestionó si este esquema era efectivo, según informa South China Morning Post. El estudio indica que las detenidas no pudieron aprender durante su detención nuevas habilidades que podrían ayudarlas después de su liberación y que las detenidas que entrevistaron regresaron a la esclavitud sexual justo después de la liberación.

Un informe de 2013 de Human Rights Watch entrevistó a 140 mujeres víctimas de trata, y descubrió que muchas mujeres  fueron golpeadas por la policía en un intento de forzar confesiones. Una mujer afirmó que había sido engañada para firmar una confesión, la entrevistada recuerda que la policía le dijo que debía firmar con su nombre y la dejarían en libertad en unos pocos días. En cambio, estuvo encerrada en un centro de custodia y educación durante seis meses.

En 2013, China anunció que había abolido su sistema de “reeducación a través de campos de trabajo” para delincuentes menores, decisión que se produjo después de varios errores judiciales de alto perfil, sin embargo, la abolición no se extendió al sistema de “custodia y educación” que afectaba a las víctimas de explotación sexual, y en el que, en lugar de ser consideradas como víctimas, seguían siendo consideradas como delincuentes menores.

China no está abandonando totalmente la idea de la reeducación. Las autoridades del país afirman que varios campamentos en la región noroeste de Xinjiang son campamentos de educación voluntaria que ayudan a combatir el extremismo. Sin embargo, los grupos de derechos humanos afirman que muchas personas chinas uigures han sido detenidas en los campos y obligados a criticar o denunciar su fe.

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