El fin del secreto pontificio ante los abusos sexuales a menores perpetrados dentro de la Iglesia  ha sido acogido positivamente por la ONU.  El pasado 17 de diciembre, el Papa comunicaba oficialmente el fin del secreto pontificio, bajo motu propio, formando parte de las normas ya anunciadas y con aplicación en todas las diócesis para prevenir los abusos sexuales a menores y atender como se merecen a las víctimas. Se insiste en destacar la colaboración con las instituciones civiles judiciales para encauzar los delitos por las vías correspondientes. 

Maud de Boer-Buquicchio, experta en la prevención de la explotación sexual de niñas y niños de la ONU, ha afirmado que es un paso positivo para avanzar en la reparación de las víctimas y garantizar un entorno más seguro, pero insiste en que se debe incidir en la efectividad de los procesos y en la garantía de que estos sean justos.  

Ya no se puede imponer el silencio a las personas denunciantes, y esto es un paso clave. La reacción de las víctimas y supervivientes ha sido también positiva, puesto que era una de las demandas que habían realizado al Papa en los diferentes encuentros.  Así lo comentaba Marie Collins, superviviente y participante de la comisión donde se asesoró al Papa para aplicar esta medida. 

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