Malaya Lolas. Facebook

El 23 de noviembre de 1944, las tropas japonesas invadieron Mapanique, (Candaba, Filipinas). Después de torturar y matar a muchos habitantes, los soldados obligaron a las mujeres y niñas a ir a la “Bahay Na Pula” (Casa Roja), que era el cuartel general japonés. Allí, los soldados durante semanas las golpearon, violaron y abusaron de ellas repetidamente. Dichas instalaciones de esclavitud sexual se habían establecido en todas las Filipinas, así como en otros países ocupados por Japón durante la Segunda Guerra Mundial.  Según The Japan Times, más de 90 de sus 174 miembros originales todavía están vivas, mientras que se estima que unas 1.000 mujeres filipinas fueron abusadas sexualmente por soldados japoneses.

Años después, las supervivientes de los horribles crímenes se autodenominaron “Malaya Lolas” (Abuelas Libres) y se organizaron para pedir al gobierno una queja de reparación contra Japón desde 1998. Sin embargo, hasta la fecha, los funcionarios filipinos se han negado a hacerlo. Si bien se trata de actos de violencia sexual que ocurrieron hace muchas décadas, la denegación de justicia de las Malaya Lolas ha demostrado ser emblemática para muchos otros casos actuales de crímenes perpetrados contra mujeres en conflictos armados, en los que persisten altos niveles de impunidad.

Hoy en día, más de 70 años después de las atrocidades que sufrieron, a pesar de que muchas Malaya Lolas ya han fallecido, las que continúan activas se han organizado con el apoyo del Centro de Derecho Internacional de Manila (CenterLaw) y el Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Humanos con sede en Berlín, desde donde ahora están llevando su petición a la ONU, junto a otra en la plataforma change.org

Medios de prestigio en todo el mundo están dando voz a las historias de vida de estas mujeres, incluso National Geographic incluye su lucha en sus fotografías. La historia que recoge la fotógrafa Hannah Reyes Morales pone énfasis en el apoyo de uno de los maridos de una superviviente, como herramienta clave de curación y apoyo para transformar su fuerza. 

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