La violencia de género (VG) y sus efectos sobre la salud física y mental a corto y largo plazo no dejan de ser temas preocupantes para la sociedad y para la ciencia. 

En este artículo científico, [La salud mental y el bienestar de las mujeres indígenas y no indígenas canadienses abusadas por sus parejas íntimas], publicado en la revista Violence Against Women, las autoras han querido analizar las diferencias en términos de bienestar y salud mental de las mujeres víctimas de violencia de género canadienses, tanto de las de procedencia indígena como de las que no lo son. 

La razón de dicho interés reside en el hecho de que, según las estadísticas del gobierno canadiense, las mujeres indígenas están sobrerrepresentadas entre las víctimas de violencia sufrida por parte de sus parejas ya que, si bien este colectivo constituye solo el 4% de las mujeres canadienses, el 10% de las mujeres indígenas denuncian VG en comparación con el 3% de las mujeres no indígenas. 

El estudio examina antecedentes de los siguientes cuatro elementos: (1) violencia ocasionada por la pareja, (2) salud mental, (3) discapacidad y (4) abuso infantil, en 292 mujeres indígenas canadienses, para llevar a cabo una comparación con 295 mujeres no-indígenas canadienses. Para medir la violencia utilizaron la Escala de Abuso Compuesto (Composite Abuse Scale), que califica la existencia de los siguientes ítems en los últimos 12 meses: abuso combinado severo, abuso físico, abuso emocional, acoso. Para medir la salud mental utilizaron la Symptom Checklist-10, que incluye cuestionarios de calidad de vida y elementos típicos del estrés postraumático. Después de analizar las historias de acoso, abuso y  violencia de diferentes tipos sufridos a lo largo de toda su vida de estas 587 mujeres, el estudio concluye mostrando que las puntuaciones sobre las consecuencias de estos episodios no difieren entre los dos grupos y que muchas veces los elementos dañinos no se encuentran en sus rasgos clínicos. 

En la misma línea, al realizar unas escalas de valores sobre salud mental y bienestar con la gravedad de la violencia de género en la pareja, el estudio encuentra que solo la discapacidad se asoció significativamente con síntomas de salud mental más graves. 

De esta manera, las autoras concluyen que, a pesar de que gran parte de la investigación hasta el momento se centró en las consecuencias negativas y los traumas que pueden sufrir las mujeres víctimas de violencia, acoso o abuso, y aunque estas investigaciones sean necesarias, también pueden conllevar riesgos ya que llevan implícito que estas mujeres sufren condiciones de salud mental debilitantes a largo plazo, y por tanto eso las incapacita para ver sus habilidades y fortalezas a la hora de enfrentarlo. 

En esta línea, los resultados de este estudio sugieren que las investigaciones no asuman que las mujeres maltratadas, ya sean indígenas o no, sufren problemas de salud mental clínicamente significativos a largo plazo. Encontrar formas de apoyar las fortalezas de las mujeres y reconocer su capacidad de recuperación es fundamental, tanto para intervenir clínicamente como para realizar futuras investigaciones.

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