Millones de fotografías se publican cada día en el mundo a través de las redes sociales, en las que las personas muestran los lugares donde han estado, la ropa que se ponen, la comida que comen, etc.  Un acto muy habitual en muchas personas que pretenden mostrarse y querer gustar, pero ¿qué sucede cuando los padres y madres tienen unas ganas insaciables de publicar fotos de sus pequeños y pequeñas?

Esta pregunta se realizó Leah A Punklett, miembro de la Berkman Klein Center for Internet & Society de la Universidad de Harvard y profesora de derecho de la Universidad de Hampshire, antes de escribir el libro “Sharenthood: Por qué debemos pensar antes de hablar sobre nuestros hijos/hijas en línea” publicado en el MIT.

Punklett muestra como este acto de subir información de los y las pequeñas puede parecer inofensivo, pero en realidad están acelerando la “vida digital” del menor, además de publicar información íntima del o la menor.  La autora muestra cómo este “Sharenting” (compartir) ocurre cada vez que una persona adulta, a cargo del bienestar de un o una menor, transmite detalles privados de estos y estas menores a través de canales digitales. Para el 2030 algunas investigaciones estiman que casi dos tercios de casos de fraude de identidad afectarán a los y las niñas de hoy en día.

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