La Oficina Nacional de Normas Profesionales (NOPS) recibió la queja de una joven por el comportamiento inaceptable de naturaleza sexual de un obispo de Nueva Zelanda. Tras la investigación, se apoyó la queja de la joven y el cuerpo eclesiástico afirmó que tenía razón. 

De hecho, John Dew, cardenal de Nueva Zelanda, subrayó que a los ojos de la Iglesia Católica el comportamiento del obispo era complementamente inaceptable y apoya totalmente a la joven. Ella pidió que los datos de su queja quedaran en privado y fueran solo accesibles a la comisión de investigación.

Mientras la Iglesia Católica va avanzando en aplicar con mayor celeridad sanciones a sacerdotes por las coacciones sexuales a feligresas, religiosas o menores, en nuestra sociedad aún seguimos esperando que otras instituciones empiecen a ejecutar acciones en la misma dirección, ¿para cuándo las universidades españolas?.

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