Esta semana se inició el juicio en el Juzgado de lo Penal número 2 de San Sebastián del caso conocido como el tatuador de San Sebastián a quien se acusa de 14 abusos a 12 víctimas que están siendo llamadas a testificar. La Fiscalía pide para el acusado 21 años y cuatro meses de prisión por tres delitos de agresión sexual, siete de abusos, tres de acoso y uno de coacciones.

Según se va conociendo a través de los testimonios de las denunciantes, el caso fue denunciado por primera vez en Twitter por una de las víctimas que, después de haber sufrido una agresión sexual mientras la tatuaba el presunto agresor, quiso hacerlo público con el fin de prevenir de futuras agresiones sexuales a más chicas, y así evitar que más personas pasasen por la misma experiencia traumática. El mensaje tuvo un intenso efecto, haciéndose viral en poco tiempo, al conseguir el apoyo de muchas personas. Esto, a su vez, desencadenó que más mujeres que habían sufrido abusos y agresiones sexuales por parte de esta misma persona, que seguía el mismo patrón en todas sus agresiones, rompieran el silencio y denunciaran, algo que en su momento no se atrevieron a hacer, como alguna de las víctimas afirma, por miedo a no obtener el apoyo o a que no se las creyera. 

Se trata de un caso en el que las redes sociales se convierten en un espacio digital de  activismo contra la violencia de género, como estudios científicos muestran y ya se ha publicado en este medio. Pues el espacio digital se convierte en una ventana donde visibilizar las diferentes formas de violencia y abusos contra las mujeres. Esta realidad está potenciando una conciencia feminista, tanto en mujeres como en hombres, e impulsa a solidarizarse con las mujeres que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad que, a su vez, consiguen resistir a estas posiciones. 

Sin duda, el espacio digital se está convirtiendo en un entorno seguro en el que las mujeres nos atrevemos a denunciar al crearse la certeza de que vamos a recibir apoyo en esta nueva comunidad feminista,  como algunas autoras y autores la llaman.

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