Ante el dolor de una pérdida de un familiar, tras la búsqueda esperanzada de encontrar en vida a Blanca Fernández Ochoa, debería prevalecer el respeto, la sensibilidad y el tacto. A nadie de los que han tuiteado con frialdad, especulando rumores falsos,  o han cubierto la noticia desde la presión de querer llegar el primero,  les gustaría que, si un familiar suyo se hubiera encontrado en la misma situación, se toparan con una espectacularización de un hecho tan doloroso.

No se han respetado los tiempos. A primera hora de la tarde le preguntaban al portavoz de la familia cómo estaban después de saber que habían encontrado a Blanca fallecida; él no sabía que responder porque no se había confirmado del todo que fuera ella, todos los indicios decían que era ella, pero sin la confirmación oficial, no querían perder una posible esperanza de que quizás no lo fuera. Ante esa respuesta, algunos reporteros insistían en decir que era ella, y el portavoz familiar se bloqueaba ante tal insistencia.  ¿A ningún medio se le ha ocurrido quizás parar un momento y respetar los tiempos de la familia para asimilar la triste noticia? ¿No se podrían coordinar para dar la confirmación oficial una vez realizada la identificación final?  Cuando la prisa dicta el tiempo, saltándose incluso las convenciones sociales de respetar el duelo de una familia, acabamos promoviendo la frivolidad, incluso de hechos tan dolorosos como la pérdida de un familiar. Algunos tuiteros/as se han rebelado ante este tratamiento informativo y otros, en cambio, lo han promovido.

Y entre tanto ruido y desprópositos, algunos titulares se apresuraron a recordar la figura de Blanca Fernández Ochoa, sus hazañas relatadas por varios deportistas de élite, entre ellos, mujeres que han tenido a Blanca como referente en el deporte, pionera en abrir camino a generaciones y en llegar a lo más alto.  El problema es que ya se hablaba en pasado de ella cuando todavía no se había encontrado y cuando aún no se había confirmado su fallecimiento. ¿Algún director/a de los medios que han realizado esta cobertura ha pensado en sus familias? ¿No habría que reclamar la aplicación de un código ético especial en estos casos?

El respeto al dolor de la familia de Blanca Fernández Ochoa debería haber guiado el tratamiento informativo  y no el tiempo, e incluso peor, el morbo.

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