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El Consejo Asesor de igualdad de género del G7, con el apoyo del presidente de Francia Emmanuel Macron, ha hecho una apuesta contundente en la última cumbre del G7, celebrada el pasado fin de semana, en la que han pedido medidas concretas y efectivas a los países miembros para terminar con la violencia de género, así como para paliar los efectos del cambio climático.

EL G7 o Grupo de los Siete es la alianza entre los países del mundo con un mayor peso político, económico y militar, formado actualmente por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, además de la representación de la Unión Europea, España y Holanda como invitados permanentes. 

En la cumbre participaron la premio Nobel Nadia Murad, defensora de los derechos humanos después de haber sido secuestrada y violada por miembros del  Estado Islámico, y la ginecóloga congoleña Denis Mukwege, que ha tratado miles de casos de supervivientes de violación. También participaron Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora de ONU Mujeres, y la actriz Emma Watson. Ambas propusieron a los representantes internacionales el compromiso para el fin de la desigualdad de género para 2030. 

Entre estos compromisos se especificaron, por ejemplo, la prohibición del matrimonio infantil permitido aún en Reino Unido, con niñas y niños de hasta 16 años que pueden casarse si sus padres dan su consentimiento. 

Todos los países del G7 todavía tienen leyes discriminatorias o lagunas sustanciales que permiten la discriminación, dijo el Consejo Asesor de igualdad de género del G7 en una sesión cumbre clave a la que asistieron todos los líderes. Todos ellos recibieron una hoja de ruta para promover medidas específicas en cada uno de los países, y avanzar en esa dirección tomando de referencia desde la nueva ley de Dinamarca sobre el acoso cibernético y las leyes de igualdad salarial de Islandia, hasta la nueva ley de Francia sobre el acoso callejero y su ley sobre la prohibición de la información en línea errónea sobre el aborto. Los líderes recibieron una larga lista de leyes progresistas en las que sus países podrían inspirarse. Se aconsejó a los líderes que implementaran al menos una ley progresiva y se les dijo que serían responsables en futuras cumbres. Francia se comprometió a aumentar los fondos para ayudar a las sobrevivientes de violencia sexual, ya que los activistas también pidieron más financiación para los grupos de derechos de las mujeres.

Los y las representantes coinciden en considerar que los protocolos de los países algunas veces quedan como declaraciones de intenciones pero que faltan leyes más claras para terminar con la desigualdad de género, superando los protocolos ya realizados. 

Por ello instaron a los líderes políticos: “No solo les pedimos que sean valientes, les pedimos que sean la gran generación de líderes que tomarán medidas audaces. Les pedimos que se declare 2030 como la fecha de vencimiento de la desigualdad de género”.

Además de las leyes, será necesario que las actuaciones que se promuevan para conseguir los resultados esperados se basen en las evidencias científicas que han demostrado tener un mayor impacto social. Solo así se podrá conseguir que en 2030 sea realmente posible superar la desigualdad de género. 

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