Más de 1,9 millones de niños y niñas del centro y oeste de África han tenido que dejar sus escuelas debido a la violencia y la inseguridad que rodea sus centros educativos, según un informe publicado por UNICEF

Más de 9.000 escuelas han tenido que ser cerradas este año en Burkina Faso, Camerún, República Centroafricana, Chad, República Democrática del Congo, Mali, Níger y Nigeria. Por ejemplo, el número de escuelas que han cerrado en Burkina Faso, Mali y Níger ha aumentado seis veces en los últimos dos años, pasando de 512 a 3.005.

La situación expone a estos niños y niñas a una mayor cantidad de amenazas, como ser blancos más fáciles para traficantes y grupos armados. En el caso de las niñas, se enfrentan a un elevado riesgo de sufrir violencia de género y de ser forzadas a casarse, pudiendo tener embarazos precoces que, al dar a luz, ponen en peligro su salud y sus vidas. 

Por tanto, UNICEF hace en el informe un llamamiento a gobiernos, fuerzas armadas y otros agentes del conflicto (y a la comunidad internacional) para que tomen acción y conciencia de modo que cesen los ataques y las amenazas contra las escuelas y para que apoyen una educación de calidad para todos los niños y niñas de la región.

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