Este viernes la Plaza del Arriaga de Bilbao estaba repleta de personas en repulsa y condena a la presunta agresión sexual grupal a una joven de 18 años cometida por seis hombres de entre 18 y 36 años en el Parque Etxebarria de la ciudad. La concentración contó con miles de personas y fue convocada por el movimiento feminista que encabezaba la manifestación con el lema “Indarkeria sexistari aurre egin. Erasorik ez, erantzunik gabe” [Haced frente a la violencia sexista. Ni un ataque sin respuesta].

Los medios se han hecho eco de esta multitudinaria respuesta que Bilbao ha manifestado en solidaridad con la víctima, demandando a su vez una respuesta eficaz a lo que, denuncian, no se trata de casos aislados. El ayuntamiento de Bilbao hizo público un posicionamiento de tolerancia cero a las agresiones sexuales sexistas. Son muestras de solidaridad con la víctima bajo el lema “si nos tocan a una, nos tocan a todas”, como ya se ha venido defendiendo en otros casos como el más conocido de la Manada, con las que se quiere mostrar solidaridad femenina, la unión de todas las mujeres en esta lucha y el apoyo a las que se puedan encontrar en  una situación de mayor vulnerabilidad, como son las víctimas.

Es así como este viernes Bilbao fue reflejo de una sociedad que lucha, mujeres y hombres unidos, y se posiciona en contra de los casos de violencia machista y también contra un día a día en que la violencia domina la vida de las personas. Y clama la unión en esta lucha en que nos vemos todas las personas implicadas, ya que, como desde las evidencias se señala, “si no eres parte de la solución, eres parte del problema”, y con ello sensibilizar para no ser cómplices ante estas violencias contra las mujeres, y actuar en comunidad. 

Para ello es clave movilizarse en la calle pero también en nuestro día a día, no permitiendo ningún comportamiento agresivo, implicándonos ante situaciones cotidianas que puedan pasar a nuestro alrededor. Elevar nuestra sensibilidad ante la violencia y prevenir que cualquier conducta problemática pueda escalar yendo más allá, que después es la que ya conocemos a través de los medios de comunicación. Y ahí, como se gritaba en Bilbao, hacen falta mujeres y hombres, toda la ciudanía unida que no deje un rincón de la ciudad, barrio, pueblo, o cualquier parte del mundo sin una persona que esté atenta y dispuesta a intervenir y parar cualquier agresión, y así defender la libertad y el derecho de las personas, sobre todo las mujeres, a sentirnos protegidas y seguras siempre.

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