El tratamiento jurídico de la violencia de género es un asunto de creciente actualidad. Recientemente, la Ley Orgánica del Poder Judicial se ha actualizado y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) acaba de establecer que la violencia ejercida sobre la mujer será una especialidad jurídica, igual que lo son otras como la especialidad Mercantil, Penal, de Menores o la Social.  

En esta misma línea se vuelve de especial relevancia el análisis del trato que desde los juzgados se ofrecen a los casos de violencia de género. El presente artículo [Judging Domestic Violence From the Bench: A Narrative Analysis of Judicial Anecdotes About Domestic Violence Protective Order Cases], publicado en la revista Qualitative Health Research, presenta un análisis de narrativas contadas por los propios jueces sobre cómo juzgan la violencia doméstica. El artículo incluye un análisis narrativo de anécdotas judiciales sobre casos de órdenes de protección contra la violencia doméstica. 

La narrativa es un tipo de metodología que pretende concienciar de una realidad a través de una historia o de un relato. En el caso de este artículo, los participantes, 20 jueces, han compartido anécdotas e historias sobre eventos pasados, para ilustrar así su punto de vista sobre el trato que se le da a la violencia doméstica en las Cortes. Al compartir estas historias, los participantes pueden imbuir los eventos con su propia creación de significado, memoria selectiva y sesgos. 

Teniendo esto en cuenta, para este estudio, las personas autoras llevaron a cabo un análisis narrativo de anécdotas, compartidas por los propios jueces que presiden las audiencias de la Orden de Protección contra la Violencia Doméstica (DVPO), para examinar aquellos sesgos y percepciones erróneas que llevan a las decisiones sobre las órdenes de protección que se conceden. El artículo argumenta que los participantes en la entrevista revelan importantes percepciones cognitivas durante el acto espontáneo de narración. En el caso de algunos jueces, sus prejuicios podrían llevar incluso a negar una orden de protección en situaciones en las que se justificaría la necesidad de una.

De esta forma, los resultados muestran que los jueces confían en los prejuicios para clasificar algunos casos como “violencia doméstica verdadera” en comparación con aquellos casos que consideran “frívolos”. En las anécdotas que comparten, los jueces a menudo utilizan estereotipos de género para representar a los litigantes, y muchos jueces consideran que las OPVD tienen una eficacia limitada para prevenir la violencia contra la mujer. 

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