El día 20 de julio se celebraron los 50 años desde que el ser humano pisó la luna por primera vez en 1969, con Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins. Pero algo de lo que no se habla es que detrás de la misión de la nave Apolo 11 había todo un equipo trabajando y, en ese equipo, había una mujer: Poppy Northcutt. 

Francis “Poppy” Northcutt fue la primera mujer en trabajar en un centro de control de una misión aeroespacial, concretamente Northcutt trabajó como apoyo operativo durante el programa Apolo. Previamente a ello, Northcutt entró en la NASA en 1965, justo después de haber terminado sus estudios en la Universidad de Texas (Austin, Estados Unidos). “Poppy” se especializó en matemáticas y había realizado también un curso de mecánica celeste. 

Anteriormente al Apolo, Northcutt colaboró también en el programa Gemini, en el que hizo cálculos numéricos. En todas las misiones en las que trabajó, incluyendo el Apolo 8, el Apolo 11 – con el que Armstrong, Aldrin y Collins llegaron a la luna- y el Apolo 13, la matemática estaba en el equipo especializado en la inyección trans-tierra; maniobras fundamentales para poner en marcha el retorno de la nave a la tierra desde la órbita lunar. También durante las misiones se sentaba junto a los directores en la sala de control y así la llamarían en caso de ayuda.

Y así, Frances “Poppy” Northcutt se convirtió en la única mujer en su trabajo en aquel momento, pues si había otras mujeres, no llegaban a desempeñar cargos técnicos en la NASA. 

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