Ante cualquier agresión, las principales investigaciones internacionales recomiendan siempre la solidaridad activa con el o la víctima y el rechazo al o la agresora, lo cual genera entornos en los que las víctimas se atreven a denunciar de forma más segura. Del mismo modo, se considera imprescindible el posicionamiento y la denuncia por parte de la comunidadante cualquier acto, por pequeño o alejado que parezca.
Así pues, el caso de Gasteiz no presenta unos hechos aislados, sino que evidencia cómo no por el mero hecho de ser hombres o mujeres rechazamos o ejercemos la violencia, sino que lo que define a las personas es su convicción práctica en una sociedad libre de violencia, indistintamente de su género.