Carola Rackete // @pb4p People before profit

Varios medios han informado que tras 48 horas atracada, con 40 inmigrantes a bordo y una tripulación que llevaba dos semanas navegando, la situación en en el barco era desesperada. Durante 36 horas habían declarado el estado de necesidad, sin obtener respuesta. Ante esta situación, “la comandante Carola no tenía otra opción”, dijo Giorgia Linardi, portavoz de la ONG Sea Watch, y por ello la capitana de 31 años decidió, pese a la amenaza de cárcel, levar anclas y dirigirse al puerto de Lampedusa. 

Acusada de “resistencia o violencia contra un buque de guerra”, según informa El País, fue detenida y trasladada a dependencias judiciales al llegar a puerto. Allí también la esperaban dos tipos de recibimiento. Por un lado, un grupo que la atacó con gritos insultantes xenófobos y machistas como “¡Vete a Holanda, gitana!”, informaba Onda Cero. Pero también por centenares de personas que están mostrando su solidaridad y apoyo, igual que en otras partes de Europa. 

Según las últimas informaciones, Carola está retenida en el cuartel de la Guardia Financiera de Lampedusa para entrar en situación de arresto domiciliario. Mientras, las personas a las que rescató desembarcaron y están en el centro de acogida de la localidad italiana. El  portavoz, Ruben Neugebauer, ha informado a la agencia alemana DPA que aún no está claro cuál será su destino, pero varios estados miembros de la Unión Europea se han manifestado dispuestos a dar acogida a los refugiados. 

Así, Carola Raecke ha demostrado que, hasta en las situaciones más adversas, hay personas que eligen la libertad real y, pese a las amenazas racistas, deciden obrar con bondad y por la justicia y los derechos humanos.

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