Centre LGTBI Barcelona. Twitter

Una entidad como el Centre LGTBI Barcelona constituye una de las pruebas fehacientes de cómo la homofobia está retrocediendo en todo el planeta. En dos terceras partes de los países se ha puesto fin, por ley, al innecesario sufrimiento secular de las personas homosexuales. Ya no deben esconderse, fingir, avergonzarse. Cierto que también estremece saber que existen once Estados en los cuales se castigan con la pena de muerte las relaciones homosexuales. Regiones ancladas en la discriminación basándose en principios culturales o religiosos; o más sencillamente, por mera ignorancia. No olvidemos que la OMS calificó la homosexualidad como enfermedad mental hasta 1972.

Cuando, en 1969, los gais y lesbianas tomaron por primera vez las calles de Nueva York descubriendo su condición sin miedo y con orgullo, comenzaron un largo camino que ya ha cumplido 50 años. No ha sido, ni mucho menos, un camino de rosas. En España, por ejemplo, la homosexualidad estuvo perseguida por la Ley de Peligrosidad Social hasta 1978. Y no fue hasta después de la muerte de Franco cuando la comunidad homosexual se atrevió a realizar la primera manifestación. Fue en las Ramblas de Barcelona y reunió a 4.000 personas -encabezadas por el Front d’Alliberament Gai de Catalunya y la Coordinadora Feminista-, que fueron dispersadas por la policía con balas de goma.

En la mayoría de países occidentales la senda se va allanando, si bien no deja de encontrar algunos escollos. Así se puso de manifiesto, el pasado 26 de junio, en el debate organizado por el mencionado centro LGTBI de Barcelona bajo el epígrafe, “El derecho de las familias LGTBI en Europa”. El avance que ha comportado la legalización de las familias gais y lesbianas ha planteado diversas cuestiones a resolver, en especial respecto al reconocimiento y filiación de los hijos.  

Entretanto, la reciente y festiva “Manifestación Pride Barcelona” ha significado, un año más, otro paso hacia la libertad personal, hacia el respeto de todas las tendencias sexuales, hacia la no interferencia en la intimidad de las personas.

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