La revolución científica corre a toda prisa en algunos contextos para generar un precedente que sirva de referencia en todo el mundo. Como ya ha publicado este medio, las asociaciones científicas estadunidenses están liderando desde hace décadas la mayor transformación científica para crear una ciencia totalmente libre de acoso sexual y relaciones de poder.

Además de los protocolos y códigos éticos de las asociaciones científicas y universidades, Nature publica los recientes avances en esta materia. No solo van a ser las mismas asociaciones científicas o las propias universidades las que fiscalicen el rigor de sus miembros, sino que ahora dan un paso adelante; los organismos financiadores de investigaciones científicas van a garantizar que los beneficiarios no incumplan ningún tipo de código ético en materia de acoso sexual. Esta propuesta, liderada por la NASA, ha abierto un campo de exploración para los organismos de financiación, quienes están revisando el comportamiento de investigadores financiados.

Esta necesidad surge de las tres denuncias de acoso sexual que la NASA recibió sobre sus beneficiarios de subvenciones entre 2015 y 2019, según un informe publicado el 12 de junio por la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de EE. UU. El Departamento de Energía recibió dos quejas, y el Departamento de Salud y Servicios Humanos, que incluye a los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), el mayor financiador de investigaciones biomédicas del mundo, recibió una. Por su parte, la National Science Foundation (NSF), que el año pasado comenzó a exigir a las instituciones que financia que informen de cualquier caso de acoso sexual por parte de beneficiarios de subvención, recibió 14 denuncias.

Hasta el momento, las diferentes asociaciones recomendaban medidas éticas, siendo el NIH el único que exigía denuncia en caso de que alguien conociera una conducta no ética por parte de personas financiadas. Ahora mismo todas las asociaciones están revisando sus reglamentos con el fin de obligar a sus financiados a denunciar ante cualquier caso de acoso que conozcan. Al mismo tiempo pretenden promover planes de investigación sobre la prevención del acoso sexual en la ciencia para seguir avanzando en esta dirección y lograr mayor eficiencia.

El rigor de estas asociaciones constituye un referente mundial de actuación ante el acoso sexual, principalmente en aquellos contextos en los que las políticas y las prácticas siguen protegiendo a los acosadores más que a las víctimas.

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