Desde muy diversos sectores a nivel internacional se reivindica un periodismo comprometido con las injusticias sociales como herramienta para dar voz a aquellos y aquellas que no la tienen. A los posicionamientos se ha unido el del Papa, quien ha pronunciado un discurso ante los corresponsales extranjeros en Italia, a quienes recibió con sus familias en el Vaticano.

La necesidad de fomentar un periodismo ético ya ha sido puesta en el orden del día por la Ethical Journalism Network a partir de cinco principios fundamentales: 1. Verdad y exactitud, dando importancia a poder corroborar siempre la información que se transmite. 2. Independencia de intereses especiales, ya sean políticos, corporativos o culturales. 3. Equidad e imparcialidad, las historias deben estar equilibradas y agregar contexto. 4.  Humanidad, entendiendo que los y las periodistas no deberían hacer daño con lo que se publica. 5. Responsabilidad, un signo seguro de profesionalismo y periodismo responsable es la capacidad de responsabilizarse de los errores.

Con estos cinco principios se pretende garantizar un liderazgo sobre lo que constituye la libertad ética de expresión como medio de mejora de la sociedad. En este sentido, por lo que concierne a las noticias e informaciones relativas a casos de violencia de género y acoso sexual de segundo orden (SOSH), es imprescindible enfatizar el debate en este punto dado que los efectos adversos al periodismo que aquí se propone pueden causar graves daños a la vida y la dignidad de las víctimas y las víctimas de SOSH. Tal  como sucede con la propagación de informaciones no contrastadas propias del “periodismo amarillo” que denominó el periódico New York Press.

Secciones: subportada

Si quieres, puedes escribir tu aportación