La mujer pakistaní condenada a muerte por blasfemia y ocho años después absuelta ya está en Canadá, según informó ayer su abogado a la CNN.

En el año 2010, un grupo de habitantes de una pequeña localidad del este de Pakistán denunciaron a su vecina, Asia Bibi, por haber hecho comentarios denigrantes sobre el Islam y Mahoma. Ese mismo año fue juzgada por blasfemia, a pesar de que ella misma negara rotundamente los hechos, y condenada a pena de muerte, en base al código penal de ese país.  

Bibi, de confesión protestante, pasó ocho años en prisión, pese a la polémica y las protestas generadas y el apoyo mostrado a su causa por organizaciones internacionales de derechos humanos y grupos cristianos de todo el mundo, incluidos los Papas Benedicto XVI y más recientemente Francisco, que pidieron también su liberación.

Incluso durante este tiempo, y en condiciones de aislamiento e insalubres, llegó a escribir, con la ayuda de una periodista francesa, un libro titulado Get Me Out of Here, publicado en 2012, que incluye una carta inédita destinada a su familia. En esta emotiva carta de despedida, se dirige a sus hijos e hijas: “Hijos míos… el mayor deseo de vuestro padre y mío ha sido ser felices y haceros felices, aunque la vida no sea fácil todos los días. Somos cristianos y pobres, pero nuestra familia es una luz”.

Y la luz llega tras años de lucha de sus abogados, mientras ella seguía en el corredor de la muerte. Su caso llega en el año 2018 al Tribunal Supremo de Pakistán, que el día 31 de octubre dicta una sentencia absolutoria al demostrarse la falsedad de la denuncia. La mujer queda en libertad, pese a las protestas de grupos radicales políticos y religiosos del país.

Desde entonces, Bibi va trasladándose por todo Pakistán de casa en casa por su seguridad, para protegerla de las represalias de estos grupos de extrema derecha islamistas. Pide asilo en varios países de occidente y es Canadá el que, a través de su primer ministro Justin Trudeau, le ofrece ayuda. Este miércoles, su abogado ha informado de su salida hacia el país norteamericano, donde por fin se ha reencontrado con su familia, que ya estaba viviendo allí. El propio Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán lo ha confirmado: “Asia Bibi ha salido del país. Es una persona libre y viaja por voluntad propia”, según informa Europa Press.

Pese a ser una mujer libre, su caso, como el de muchas otras mujeres, sigue generando reacciones en todo el mundo, y más en Pakistán, un país dividido por los fundamentalismos religiosos que provocan movimientos de violencia e injusticia, especialmente contra las mujeres.

Secciones: Noticias subportada

Si quieres, puedes escribir tu aportación