El enfoque de toda aquella persona que es testigo de un caso de agresión se ha convertido cada vez más en la base de los programas dirigidos a prevenir la violencia contra las mujeres. En este sentido, la incógnita sigue estando en los motivos que impulsan a los bystanders a actuar o a decidir no hacerlo.

El artículo Challenges of Bystander Intervention in Male-Dominated Professional Sport: Lessons From the Australian Football League [Desafíos de la intervención de los testigos en el deporte profesional dominado por hombres: lecciones de la liga de fútbol australiana] pretende avanzar en el conocimiento que llenaría esta laguna, contestando sobre qué es lo que impulsa a los bystanders a intervenir y, sobre todo, cómo lo hacen en entornos donde puede existir un mayor riesgo de que se dé violencia contra las mujeres.

Desde Australia, el equipo investigador se plantea examinar los datos de la investigación con atletas masculinos profesionales de la Australian Football League. Parten de un enfoque de métodos mixtos que incluye 366 encuestas y entrevistas cualitativas con jugadores de fútbol (entre 19 y 32 años), para llegar a plantear algunos de los desafíos a los que se enfrenta la intervención de los atletas profesionales en su posición de bystander. El estudio parte de tres afirmaciones: 1) “si estoy con compañeros que se comportan de manera que pueda ofender a las mujeres (incluso como diversión), no tendría ningún problema diciéndoles que paren”; 2) “cuando estoy en un grupo de hombres que hablan de manera irrespetuosa sobre las mujeres, me sentiría incómodo diciéndoles que paren”; 3) “lo que sucede en los viajes de fin de temporada se queda en los viajes de fin de temporada”. La primera afirmación se refiere al comportamiento, la segunda al lenguaje y la tercera al secretismo.

Los resultados indican que aproximadamente un 66% de los hombres está de acuerdo con la afirmación del primer punto. Casi la mitad de los jugadores no estaban de acuerdo en que se sentirían incómodos en un grupo de hombres que hablan irrespetuosamente sobre las mujeres y que les dirían que paren. Sin embargo, poco más del 50% de los jugadores estaba de acuerdo con la afirmación sobre “lo que pasa en los viajes de fin de temporada se mantiene en los viajes de fin de temporada”.

De la misma manera, el artículo comenta una correlación significante entre grupos de hombres en función de la edad, situando la disposición a intervenir para contribuir a la prevención de la violencia de género relacionada con una edad más avanzada, ya que, a menos edad, más tendencia a mantener el secretismo. El análisis cualitativo encontró resultados parecidos. Los investigadores abogan por la necesidad de educar y formar en la intervención, el consentimiento en las relaciones y la conciencia sobre la importancia de prevenir cualquier situación no deseada en cualquier ámbito y contexto.

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