Inspirada por una niña de 8 años americana que había creado su propia app, Matlali se proponía conocer el estado de la educación de informática en Sudáfrica, para descubrir que se enseñaba a partir del 10º curso y solo en escuelas pudientes. Movida por esta situación, creó la academia de programación Africa Teen Geeks, para asegurar que todos los niños y niñas formen parte de la revolución tecnológica que se está dando actualmente.

Lindiwe Matlali es graduada en Columbia y, además de crear la academia, es fundadora de la compañía de tecnología Apodytes. Tal y como explicó en una entrevista a Global Citizen, su objetivo es que niños y niñas si recursos puedan interactuar con la tecnología y con personas innovadoras, para así tener oportunidades de participar en el sector. De hecho, el estudio Lost Einsteins, de la MIT, encontró que es más probable que niños y niñas de familias pudientes lleguen a ser innovadores e innovadoras, y que las probabilidades de que lo sean aumentan cuando conocen a una persona innovadora. La academia ofrece clases a niños y niñas de entre 8 y 18 años en todas las provincias del país, y actualmente cuenta con 238 estudiantes. La academia también cuenta con el programa Girl Geek Connect, que consiste en una plataforma que conecta estudiantes de instituto con estudiantes de carreras STEM en la universidad.

Con esta idea de altas expectativas para todos y todas las niñas para acabar con el ciclo de pobreza y desigualdades, la academia ya ha competido en un Hackathon Global junto a la Oficina sobre Drogas y Crimen de las Naciones Unidas y Symantec en Mountain View, California, y participaron niños y niñas de Bolivia, Estados Unidos, Indonesia y Sudáfrica. No solo participó en el hackathon, sino que el equipo de Sudáfrica fue el ganador, demostrando que todo sueño es posible con esfuerzo y voluntad.

El éxito se mide por la cantidad de personas que he ayudado a conseguir sus propósitos en la vida

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