Ante un contexto de denuncias y medidas por parte de la iglesia para frenar y estudiar los casos de denuncias por abusos sexuales a menores, se abre un nuevo frente: las denuncias de acoso sexual a religiosas.

La Asociación de Teólogas Españolas, aprovechando el debate abierto de la Iglesia, anima a las mujeres religiosas a denunciar los casos de acoso sufridos, silenciados e invisibilizados. Hace ya tres semanas el Papa reconoció históricamente que algunos sacerdotes y obispos habían abusado sexualmente de religiosas. Aunque se conoce la problemática, la Conferencia Episcopal Española afirma que no tiene datos de denuncias en referencia, lo cual evidencia la falta de mecanismos de denuncia y la problemática que ahora sale a la luz. La denuncia de la cultura del silencio ya la había visibilizado el pasado diciembre la Unión Internacional de Superioras en su documento marco.

A nivel internacional la plataforma “Voices of Faith” documenta casos de monjas abusadas por clérigos en los cinco continentes. La primera en denunciar, en 1994, fue la irlandesa Maura O’Donoghue, misionera en África para la lucha contra el VIH.

Durante todos estos años, el único estudio universitario que ha medido la magnitud del problema data de 1998. Lo elaboraron psicólogos de la Universidad de Sant Louis, en Estados Unidos. Tras hablar con 580 religiosas de tres congregaciones diferentes, concluyeron que cerca del 30% de las religiosas norteamericanas había sufrido traumas sexuales de un tipo u otro durante su vida religiosa.

La reivindicación de la Asociación de Teólogas Españolas abre un nuevo camino de luz para las religiosas súmandose a las campañas internacionales del #Metoo para denunciar los casos de acoso sufridos y ganar mayor visibilización en esta lucha.

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