Ante una agresión, los espectadores o espectadoras son personas que presencian los hechos y que, aunque no estén directamente involucradas, tienen la posibilidad de intervenir del modo que sea y hacer algo para prevenir o interrumpir un incidente. Las personas que ejercen ese rol “activo” como espectadores o espectadoras ayudan con su colaboración de forma efectiva a prevenir la violencia.

Web de #It’sOnUs

En la lucha contra la violencia de género hay programas que dan importancia a la figura de las o los “testigos activos” (active Bystander), trabajan desde la prevención involucrando y responsabilizando a todos los miembros de la comunidad, interpelando y llamando a las y los testigos a actuar de un modo más comprometido y valiente.

En situaciones donde se da violencia, muchas personas explican haberse sentido demasiado solas y asustadas como para decir o hacer algo, pero la violencia no siempre son situaciones límite donde hay peligrosidad y podemos detenerla antes de llegar a ese punto. Partiendo de lo dicho, se dan muchas circunstancias menos extremas ante las cuales podemos actuar como “active Bystander”. Por ejemplo, una forma de posicionarse es vaciar de atractivo la conducta de un hombre que agobia insistentemente a una mujer en una fiesta o dar apoyo a alguien que se posiciona frente a una persona que está siendo abusiva con otra. La posible actitud puede consistir en no seguir la corriente y reír “la gracia” a quienes hacen comentarios sexistas o racistas o en adoptar reacciones más comprometidas en las que se indica al agresor la intención de tomar medidas. A medida que cada día seamos más las personas que asumamos esta actitud pro-activa y esa responsabilidad desde la colectividad, iremos provocando un cambio de las normas sociales hasta el punto de crear un cambio de cultura, como ya está comenzando a ocurrir y así lo demuestran fenómenos como #MeToo, de forma que este tipo de actitudes y comportamientos dejarán de percibirse socialmente como divertidos, triviales, atractivos, en cierto modo, sino todo lo contrario.

Programas como #It’sOnUs, centrado en el contexto de los campus universitarios, ponen el acento, además de en el apoyo a las víctimas, en la perspectiva de Bystander Intervention y trabajan para proporcionar a las y los estudiantes universitarios recursos y herramientas que les ayuden a saber, detectar e intervenir, sobre aquellos comportamientos que contribuyen a la violencia sexual, ya sea en las residencias universitarias, las aulas, los espacios deportivos, los pubs o las fiestas. Desde #It’sOnUs el objetivo es involucrar a todo el mundo en la prevención del abuso a través del compromiso como “active Bystander”, transformando la cultura del consentimiento y apoyando a las víctimas.

Algunos de los consejos y estrategias que se proporcionan para ejercer un papel eficaz y seguro para ellos como active Bystanders son los siguientes:

Interrumpir la situación. Si detectamos que se está agobiando y/o acosando a alguien, podemos tratar de distraer al acosador con cualquier excusa para ayudar a salir de la situación a la otra persona. También podemos rescatarla y sacarla de esa situación, preguntándole o haciendo como que la conocemos.

No actuar nunca solos o solas. Cuantas más personas se unan para interrumpir una situación, más se refuerza la idea de que el comportamiento no está siendo aceptable.

Enfrentarse al acosador. Hay ocasiones en las que no cabe otro tipo de evasivas y sí una reacción directa que deje claro que nuestra postura al respecto es de rechazo total a ese comentario o comportamiento, sin ambigüedades. Eso animará a otras personas a responder en la misma línea también.

Podemos reflexionar con nuestras amistades y colegas sobre cómo nos gustaría reaccionar si nos viéramos algún día en la situación de tener que plantar cara al acosador, y practicar las respuestas.

Cada vez más la violencia de género alcanza mayor visibilidad. Pero su impacto trasciende a su visibilidad y así lo demuestran las investigaciones realizadas durante los diez últimos años, que han revelado importantes datos. Aceptar que todo el mundo nos vemos afectados de algún modo y por ello nos concierne a todas y todos es un buen principio para adquirir el compromiso y también el deseo de caminar y construir conjuntamente sociedades más justas y solidarias para todas y todos por igual.

Secciones: subportada

Si quieres, puedes escribir tu aportación