Malala Yousafzai, premio Nobel de la Paz, ha publicado un nuevo libro titulado We Are Displaced: My Journey and Stories from Refugee Girls Around the World. En él, la activista por el derecho a la educación de las niñas en el mundo relata su propia experiencia como desplazada, que comienza cuando era una niña y tuvo que huir del régimen talibán y de Pakistán, su país, por querer ir a la escuela. Comparte su historia con la de otras niñas, como María de Colombia, Rawan de Siria o Aseel de Palestina, obligadas a salir de sus hogares por el conflicto, la pobreza y la discriminación y todas ellas protagonistas de historias de lucha, triunfo y esperanza.

Según el último informe de ACNUR, casi setenta millones de personas viven actualmente como desplazadas, el 53% son niños y niñas y la mayoría (más de un 36%) no tiene acceso a la escuela. Las personas refugiadas experimentan un promedio de 20 años de inseguridad, lo que a menudo significa que “no hay hogar, no hay educación y no hay un país al que puedan llamar suyo”, dice Malala.

Los beneficios de las ventas del libro son destinados al trabajo que lleva a cabo Malala Fund, creada por ella misma en el año 2014 en apoyo a la educación de las niñas en situación de conflicto, para que puedan tener el futuro que deseen.  Se pretende dar visibilidad a sus historias de vida, para despertar las conciencias e ir más allá de las estadísticas y mirar la humanidad que esconden los datos.

En la web de su Fundación, Malala expresa: “Escribí este libro para María, Rawan, Aseel y los millones de niñas desplazadas. Y es por ellas por las que yo peleo. Porque cada niña debe vivir en un mundo donde pueda aprender y liderar sin miedo”.

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