Así ha descrito el Secretario general de Naciones Unidas, Anotnio Guterres, a aquellas personas defensoras de los derechos humanos, tal y como informa euronews: dar voz a todas aquellas personas que no la tienen contribuyendo a que colectivos vulnerables como mujeres, infancia, comunidades indígenas u otras minorías ejerzan sus derechos. Estas personas defensoras son merecedoras de los Premios de Derechos Humanos de la ONU. Las personas reconocidas por su labor este año han sido tres mujeres activistas de Brasil, Tanzania y Pakistán.

Una de las tres galardonadas es Joênia Wapichana, una guerrera por los derechos humanos de los pueblos indígenas. El pasado 7 de Octubre se convirtió en la primera mujer indígena en ser electa como representante de la Cámara de Diputados brasileña, la primera mujer en sostener este cargo en 194 años y la única electa de entre las 132 personas indígenas que se habían presentado a cargos políticos. El único representante indígena anterior a Wapichana fue el diputado Mario Juruna que ostentó el cargo entre 1983 y 1986. Wapichana forma parte de la comunidad Wapixana, instalada en el norte de Brasil, estado de Roraima, donde hay una gran masa de reservas indígenas y donde se asienta la comunidad indígena más multitudinaria de Brasil.  

Por su parte, Rebeca Gyurmi dedica toda su labor a la defensa de los derechos de las niñas de Tanzania a través de la asociación de la cual es fundadora y directora, Msichana. Su trabajo pone el foco en garantizar el acceso a una educación de calidad a cualquier niña asegurando el derecho a oportunidades de aprendizaje para todos y todas. Además, la ONG persigue garantizar entornos seguros para cualquier niña durante sus estudios con el fin de promover la independencia y la confianza en sí mismas.

Por último, Asma Jahangir fue una abogada pakistaní galardonada de manera póstuma. Fallecida en febrero de este mismo año, Jahangir fue cofundadora de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán. Su labor se centró en la defensa de los derechos de las mujeres, los y las niñas y las minorías religiosas. En su firme activismo, Jahangir fue prisionera en 1983 por pertenecer al Movimiento por la Restauración de la Democracia durante el régimen militar de Ziaul-Haq. En la misma década contribuyó en la creación del Foro de la Acción de las Mujeres, grupo de acción en contra de la discriminación hacia las mujeres presente en el cuerpo de leyes del país.





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