Equiparar los salarios entre hombres y mujeres es una de las batallas más fuertemente luchadas por el movimiento feminista. Si bien cada vez crecen las iniciativas y políticas públicas a favor de la igualdad en esta área, siguen existiendo datos que cuantifican una alta brecha salarial. El reciente estudio Still a Man’s Labor Market: The Slowly Narrowing Gender Wage Gap (Aún es un mercado laboral de hombres: la lenta disminución de la brecha salarial de género), realizado por el Institute for Women’s Policy Research, revela que entre 2001 y 2015 las mujeres han ingresado un 51% menos que sus compañeros hombres.

Tal y como recogen en el estudio sus autores, Stephen J. Rose y Heidi Hartmann, quien también es presidenta del Institute for Women’s Policy Research, la unidad que se usa comúnmente para describir la brecha salarial – una mujer cobra 80 centavos por cada dólar que cobra el hombre- contribuye a subestimar la brecha salarial real existente en la actualidad. Por ello, elaboran un estudio longitudinal en que se recoge una imagen global de la problemática. Los principales resultados son los siguientes:

  • Hablar de los 80 centavos por cada dólar que cobra un hombre perjudica notablemente a la descripción real de la situación. De acuerdo con el estudio, las mujeres cobran 49 centavos por cada dólar de su compañero, señalando un 51% de brecha salarial en 2015.
  • Tomarse un descanso laboral y salir del mercado laboral afecta duramente a las mujeres. Se recoge una diferencia del 39% de ingresos más bajos en mujeres que han dejado su labor profesional un año en comparación con aquellas que han trabajado los 15 años del estudio. En comparación con los hombres que también han estado fuera del mercado laboral, las pérdidas gananciales son casi siempre mayores en el caso de las mujeres.

El 43% de las mujeres contaban con al menos un año sin tener ingresos, una cifra casi el doble que en el caso de los hombres. Dadas las consecuencias observadas en el estudio, los autores abogan por apostar por políticas de igualdad de oportunidades en el mercado laboral. Vacaciones familiares y médicas con cobertura salarial favorecen el vínculo de la mujer con el mundo laboral y, al mismo tiempo, alientan a los hombres a dedicar más tiempo no remunerado a la conciliación laboral. Además, abordar esta problemática desde la educación, favoreciendo la promoción de carreras profesionales donde han predominado los hombres, permitirá cada vez estrechar más la brecha salarial al poder acceder las jóvenes a puestos profesionales mejor remunerados.

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