Teara Fraser, a la izquierda, y Any Yeung, a la derecha

Son muchas las mujeres y hombres que demuestran a diario que el éxito no sólo no es incompatible con el compromiso de transformación social, sino que, cuando conectas uno con otro, se retroalimentan llegando a convertirse en eficaces herramientas para la mejora de sus comunidades.

Las mujeres de las reservas indígenas en EE.UU. y Canadá son uno de los colectivos que sufren mayores tasas de pobreza y desempleo y mayor riesgo de violencia de género y discriminación. Los factores que las llevan a sufrir esta situación son múltiples, pero la representación femenina con éxito en sus profesiones, es, históricamente, muy escasa. Esta circunstancia supone una barrera más de cara a que las jóvenes se puedan sentir identificadas y aspirar a desarrollar una profesión que las ayude a salir del círculo de la exclusión.

Teara Fraser, miembro de la Nación de los Métis, en Canadá, siempre soñó con ser piloto y finalmente lo consiguió, convirtiéndose en la primera mujer indígena en Canadá propietaria de una aerolínea, Iskwew Air, que próximamente prestará sus servicios conectando sus comunidades con las comunidades internacionales, con lo que pretende estimular el turismo y su economía. La aerolínea tiene previsto realizar su primer vuelo en el Día Internacional de la Mujer 2019. Para ella, los siglos de colonización en el continente han afectado mucho a las mujeres indígenas particularmente y a toda la comunidad y es importante formar parte del impulso que ayude a mejorar sus vidas.

Amy Yeung es otro ejemplo de emprendimiento. De origen navajo y fundadora de Orenda Tribe Studio, pronto trasladará su centro de trabajo y toda la actividad productiva que comporta a su lugar de origen en la reserva de Nuevo México. Allí espera poder crear sinergias con otros pueblos nativos y con miembros de la tribu y atraer oportunidades de empleo, asesorar y ayudar a las y los jóvenes con el fin de demostrarles que es posible construirse una carrera, tal y como ella ha hecho.

En este sentido, aún son muchas las dificultades a las que se tienen que enfrentar las y los jóvenes indígenas y de ahí que la influencia de estas personas y la de los líderes de la comunidad sea de crucial importancia. Juegan un papel esencial en el trabajo de asesoramiento y mentorización para que entiendan de lo que son capaces  y no se sientan solas en el camino.

Gracias a su compromiso y a su dedicación a la comunidad, y a las políticas llevadas a cabo desde hace tiempo, la situación comienza a mejorar y cada vez son más las mujeres que se matriculan en carreras universitarias y se desarrollan profesionalmente con éxito.

Así es cómo estas mujeres, al mismo tiempo que hacen crecer y realizan sus proyectos laborales, allanan el camino a otras, no sólo les inspiran, sino que sus beneficios se vuelcan en la transformación de sus comunidades creando para las nuevas generaciones mayores oportunidades que las ayuden a superar la violencia y la exclusión social y a alcanzar sus sueños.

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