Aunque pueda parecernos ciencia-ficción, la idea de inyectar nanorobots en nuestro cuerpo para que liberen la medicina de forma específica es cada vez más una realidad. En esta ocasión, científicos del Max Planck Institute for Intelligent Systems (Stuttgart, Alemania) en colaboración con otros centros de investigación, han desarrollado un minúsculo vehículo en forma de espiral capaz de hundirse en el globo ocular y administrar los medicamentes de manera precisa.

En la actualidad, los tratamientos para las enfermedades oculares consisten en la administración mediante inyección directa o bien gotas para los ojos. Ambos métodos pueden ser efectivos, pero se basan en la capacidad de difusión del medicamento en toda la superficie del ojo de manera imprecisa, sin concentrar su acción en el problema ocular específico. Por el contrario, el uso de micro o nanopartículas propulsadas gracias a un campo magnético proporciona una nueva vía potencial para la administración específica de medicamentos en el cuerpo humano.

El equipo de investigación publicó recientemente este trabajo en Science Advances. La tecnología se probó con ojos de cerdo muertos inyectando una solución que contenía unos 10000 nanorobots por ojo, colocados posteriormente en un campo magnético con el fin de impulsar los nanorobots hacia la retina de la parte posterior del ojo. Las imágenes mostraron que el enjambre alcanzó con éxito la retina en menos de 30 minutos, aproximadamente 10 veces más rápido que dejar que las partículas de tamaño similar se difundieran a través del ojo.

Los resultados son prometedores, aunque la tecnología aún está lejos de llegar a la clínica. Para ello, hace falta probar los robots en el ojo de un animal vivo y posteriormente con pacientes humanos. Una vez esto ocurra, puede que nos encontremos con el primer nanorobot de propulsión activa, de largo alcance a través de tejidos biológicos.

 

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