A finales del siglo XIX, en Estados Unidos aún no podía imaginarse que una mujer fuera formada en educación científica. No obstante, Edith Clarke (1883-1959), con mucho esfuerzo y dedicación, obtuvo el título de Ingeniera Eléctrica, lo que le llevó a ser la primera mujer en obtenerlo en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Edith Clarke (Imagen del MIT)

Clarke tuvo una infancia difícil ya que se quedó huérfana de niña. No obstante, supo transformar esa situación y a los 18 años decidió estudiar en la Vassar College, en Poughkeepsie (Nueva York). Una decisión que le cambió la vida. Se graduó en Vassar  en Matemática y Astronomía, lo que le permitió ingresar en la American Telephone and Telegraph Co. (AT&T.), Allí trabajó en los terrenos de las líneas de transmisión y en los circuitos eléctricos, bajo la dirección de George A. Campbell, ingeniero de gran prestigio en el campo de la telefonía. Todo ello la llevó a participar en el diseño de la primera línea de teléfono transcontinental, concretamente de Nueva York a California.

Su pasión por la ingeniería la llevó a ingresar en 1918 en un máster en ingeniería en el MIT, consiguiendo el título el año siguiente. Más tarde empezó a trabajar para la empresa americana General Electric. En ese periodo Clarke inventó y patentó la “calculadora gráfica” con la cual se resolvían problemas complejos de transmisión de energía en distancias. Dicha calculadora fue comercializada en 1985 por la empresa Casio, y con ella muchas personas hicieron cálculos complicados sin apenas dificultad.

Calculadora gráfica (Imagen de Wikipedia)

A principios de 2015 Clarke entró en el National Inventors Hall of Fame (NIHF), donde a un grupo selecto de personas ingenieras y científicas se las reconoce porque sus contribuciones en el campo de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas cambiaron la historia del mundo.

Clarke trabajó para lograr hacer realidad su pasión, un camino nada fácil en una época donde la ingeniería era dominada por hombres. Gracias a su esfuerzo y gran trabajo se ganó el respeto de sus compañeros y también el reconocimiento internacional.

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