Fuente foto: Keyhole.co (19-11-2017)

Las redes (y el mundo) se están revolucionado desde que salieron a la luz en octubre noticias sobre las acusaciones por acoso sexual al productor de cine Harvey Weinstein. Actrices, actores, cantantes, científicas, etc. de todo el mundo están alzando la voz contra los acosadores, rompiendo la ley del silencio que prevalece en todos los sectores. Desde entonces no dejan de salir noticias, entrevistas, vídeos, posts en los que personas públicas relatan y denuncian formas de acoso que recibieron y fueron silenciadas hasta ahora; situaciones que, por desgracia, son frecuentes en la sociedad.

Por eso, millones de personas anónimas tampoco se quedaron calladas y buscaron vías para que sus voces también fueran escuchadas. Años antes de que salieran a la luz estos testimonios, la activista Tarana Burke lanzó una campaña llamada Me Too, en la que pretendía incluir las voces de mujeres pertenecientes a comunidades más marginalizadas que habían sufrido acoso sexual. Una década después, la ola de voces de supervivientes y personas que las apoyan ha crecido inmensamente; una ola que está contribuyendo a romper el silencio y acabar con la impunidad de los acosadores. El hashtag #metoo, es decir, a mí también [me ha pasado], inspirado en la campaña de Burke, se ha vuelto viral en redes sociales como Facebook o Twitter: ha tenido presencia en más de 20 países de los cinco continentes. Se ha utilizado por millones de personas que han querido compartir sus vivencias. También lo han utilizado personas que han querido mostrar su posicionamiento a favor de las víctimas y en contra de cualquier tipo de acoso.

Gracias a la enorme presencia del hashtag en las redes, la gente está hablando, más que nunca, de un problema arraigado y normalizado en la sociedad, cuya solución clave es apoyar a las víctimas. Es la manera de empoderarlas para que denuncien, luchen y salgan adelante, como indica el artículo sobre Acoso Sexual de Segundo Orden (SOSH). No dejan de salir acusaciones a hombres que, hasta ahora, han tenido el poder y han sido intocables, pero no lo seguirán siendo por mucho tiempo. Algunos, incluso, ya lo están dejando de ser, como Weinstein, retirado de la compañía que él mismo fundó, o Kevin Spacey, despedido de la serie que protagoniza y de una película que estaba a punto de estrenarse, en la que será reemplazado por otro actor.

La industria del cine ya está tomando medidas para crear espacios más seguros y libres de acoso sexual. ¿Veremos, como hemos visto a través del hashtag que ha dado la vuelta al mundo, que se irán creando más espacios así en todos los ámbitos y partes del mundo?

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