Un nuevo estudio publicado el miércoles en la revista BMJ advierte que el homicidio es una de las principales causas de muerte de las mujeres embarazadas en Estados Unidos. Un riesgo que además se detecta que va en aumento. Una realidad estremecedora que el estudio atribuye a una mezcla de la violencia de género y armas de fuego. 

El estudio, dirigido en la escuela postdoctoral de la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de Harvard (Estados Unidos), desvela que las mujeres tienen mayor probabilidad de ser asesinadas durante el embarazo, o poco después del parto, que de morir por las tres causas obstétricas de mortalidad materna, como son, los trastornos hipertensivos, hemorragias o sepsis. 

Este hallazgo sitúa la prevención como un aspecto clave, ya que los homicidios asociados al embarazo se podrían evitar, salvando la vida de cientos de mujeres y de sus hijos e hijas no nacidos cada año en Estados Unidos. El estudio muestra el problema de la violencia de género como una cuestión común en todo el mundo, y como en Estados Unidos es un problema muy grave que está empeorando, al encontrarse asociadas las tasas de homicidio por violencia doméstica con las tasas de propiedad de armas y la legislación sobre armas de fuego a nivel estatal. 

Al mismo tiempo la investigación apunta que la prevención durante el embarazo es un momento propicio para la detección e intervención, debido a que las mujeres embarazadas tienen más encuentros con los servicios sanitarios. Esto permite que estas intervenciones ofrezcan la oportunidad de aplicar pruebas de detección para ayudar a las mujeres que sufren o corren el riesgo de sufrir violencia. Así como, detener un patrón de abuso que podría llevar a la muerte o a un impacto negativo en la salud. 

Urge aplicar las evidencias científicas que están consiguiendo frenar la violencia machista contra las mujeres. Una prioridad ineludible para la salud y la seguridad de las mujeres de todo el mundo. 

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