Hace ya décadas que contamos con evidencias de que el autoconcepto académico influye en la motivación, el esfuerzo, las expectativas y los resultados (entre otras cosas) de nuestro alumnado. Ese autoconcepto, además, se construye socialmente, tal y como demuestran también las evidencias en diferentes ámbitos y para diferentes grupos de edad, que generalmente vinculan el autoconcepto académico con el grupo-clase de referencia globalmente. Sin embargo, apenas se ha investigado si algunos compañeros o compañeras, por ejemplo, quienes son especialmente populares o del mismo género o etnia pueden tener efectos más relevantes que otros grupos o que el grupo global en ese proceso de construcción identitaria.

Recientemente, la revista ‘Developmental Psycology’ ha publicado el artículo Social Comparison Effects on Academic Self-Concepts—Which Peers Matter Most?, con los resultados de una investigación sobre los efectos de la comparación social en el autoconcepto académico, y más concretamente sobre qué grupo de iguales influye más en él en la adolescencia.

Para realizar este trabajo, se tuvieron en cuenta tres aspectos interrelacionados que podrían, hipotéticamente, condicionar la elección de un subgrupo de comparación o referencia dentro de la clase o la escuela para la creación del autoconcepto académico por asimilación o por contraste: la disponibilidad de los datos referentes al rendimiento de la persona o subgrupo de referencia (es decir, que el alumno o alumna conozca y se haya familiarizado con esos resultados por amistad, trato frecuente, popularidad o por otras razones), la similitud con ese subgrupo (género, etnia, aspiraciones, logros académicos, gustos…) y estatus social o popularidad percibida. Las relaciones de amistad y los compañeros o compañeras habituales de estudio también se han tenido en cuenta en este estudio como otro posible subgrupo de influencia en el autoconcepto académico. 

Una de las novedades de este trabajo es, precisamente, el tener en cuenta la autopercepción académica como criterio de selección de las amistades, y al mismo tiempo como factor importante para la consolidación o transformación de esa visión de uno mismo, especialmente durante el periodo de la educación secundaria.

El trabajo consistió en un estudio longitudinal que tuvo en cuenta los vínculos sociales, el autoconcepto académico previo, los logros académicos y otras covariantes como el estatus socio-económico, el género, el origen étnico, o la formación de le familia a lo largo de dos cursos académicos en un grupo de más de 2.000 estudiantes de Alemania, mayoritariamente inmigrantes, en los cursos equivalentes a tercero y cuarto de ESO.

Analizadas meticulosamente las variables y su influencia en el autoconcepto, el estudio identifica como el mayor hallazgo de su trabajo el que los subgrupos señalados tienen una influencia menor sobre el autoconcepto académico que el referente global del grupo/clase. Las personas eligen activamente sus relaciones, sus amistades, sus grupos de estudio, que tienen influencia, pero en cuanto a la creación del autoconcepto académico, de acuerdo con las evidencias recogidas, parece tener más influencia la clase en la que se ha situado al alumnado. 

Aunque el trabajo ha sido realizado en Alemania, cuyo sistema escolar tiende a ubicar en las mismas clases a alumnado con rendimiento académico parecido, estos resultados son coherentes y consistentes con las evidencias previas que señalaban la importancia del grupo-clase en la construcción del autoconcepto académico, aún sin tener en cuenta los otros potenciales subgrupos de referencia que sí se consideraron en este estudio.

Cerca ya del comienzo del curso escolar, de nuevo las evidencias nos ofrecen importantes pistas y guías para la organización de nuestras escuelas y nuestros grupos/clase como lugares inclusivos, diversos, que fomenten el mejor desarrollo posible de nuestros niños y niñas y hagan real la mejor educación para todos y todas.

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