Tres profesoras de nuestras universidades están en la lista de las diez primeras personas de ciencia del mundo en el tema de violencia de género. Quizá las haya, pero no detectamos ningún otro ámbito científico donde nuestras universidades ocupen un lugar tan destacado. ¿Por qué entonces las invisibilizan las propias universidades, los gobiernos y los medios? Porque son las que han hecho las investigaciones científicas que han llevado a las universidades a tener que reconocer el problema y tomar medidas. Además de que hayan sido las primeras en apoyar a las víctimas cuando nadie más lo hacía.

Los rectores de sus universidades marginaron de las comisiones de igualdad a quienes lograron que se crearán, y nombrando para presidirlas a personas que habían estado en contra de su existencia o habían mirado para otro lado sin ayudar a las víctimas. 

No es extraño entonces que las mujeres y, también, hombres nombradas sean con frecuencia las primeras en defender esa invisibilización y que ni siquiera en estos años hayan aceptado recibirlas en una entrevista. Tampoco es extraño que en las formaciones o asesoramientos que organizan en lugar de contar con esas científicas llamen expertas sin fundamento científico y sí con muchas ocurrencias en sus discursos. 

. Así no es sorprendente que la mayoría de víctimas prefieran callar o solo expliquen sus experiencias  de forma confidencial a las mujeres que han iniciado el MeToo en la Universidad. A las que les piden que comuniquen sus casos a las comisiones de igualdad a las que tienen verdadero miedo.

¿Por qué son inútiles esos intentos? Por dos razones. La primera porque los rankings científicos son cada vez más fácilmente consultables por todo el mundo.   La indignación aumenta cuando  se conoce que  quienes dicen que hay que visibilizar a las científicas ocultan a las mejores científicas del mundo en este tema. La segunda, porque cada vez más víctimas rompen su silencio, confían en esas científicas y denuncian en los medios de comunicación  a quienes no las apoyan. 

El MeToo Universidad lanzado por tres extraordinarias periodistas y veinticinco mujeres realmente feministas y valientes ha sido un paso de gigante para todas las víctimas y supervivientes. Ahora también hay gobiernos, universidades y medios de comunicación tratando de atribuir el MeToo a otras mujeres que no lo impulsaron, ni lo apoyaron, ni tienen ese nivel científico.  Además,  tampoco están entre las veinticinco que si dieron la cara por todas Sin embargo, nadie puede ocultar la realidad por mucho tiempo y esa U de esa portada del El Periódico se publicará, ya siempre en todas partes igual y se rechazará cada vez más a quienes intentan esconderlas

Esas mismas tres periodistas fueron las que calificaron esta serie de omertá de nuevo género periodístico y que  ya formará siempre parte de la historia.

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