Mar Joanpere es profesora de la Universitat Rovira i Virgili (Reus), y co -creadora del Metoo Universidad. Además es una de las autoras habituales de la serie Omertá. En su día fue víctima de acoso sexual por parte de un estudiante de máster, y también ha sufrido violencia de género aisladora, sin los apoyos que recibió hubiera sido difícil convertirse en la superviviente de éxito que hoy es. Colabora activamente en apoyar a víctimas y supervivientes tanto desde la práctica como desde su tarea como docente e investigadora.

En tu caso, ¿cuáles han sido las situaciones de acoso que has sufrido?

Sufrí acoso sexual por parte de un compañero de clase, en el máster de sociología. Durante el curso 2013-2014. Ir a Barcelona, empezar nuevos estudios allí, era mi sueño. Y rápidamente quedó deshecho por culpa de un alumno acosador y de un sistema que no solo le toleraba el acoso sino que nos culpaba a las víctimas. Tres alumnas sufrimos acoso durante meses. Se trataba de una intimidación constante, siempre aparecía cuando menos lo esperabas, en el baño, en el pasillo, en la biblioteca, en el metro. Nos hacía dibujos de partes íntimas, y lo peor de todo es que nos intimidaba con una navaja. El acoso era descarado, ante el profesorado y ante todo el mundo. Nadie puede decir que no se dió cuenta y que por esto no actuó.

¿Cómo respondió la Universidad?

La universidad en sí, desde la coordinación del máster, hasta la comisión de igualdad reaccionó tratándonos de exageradas, de que sacábamos las cosas de su sitio y de que no era para tanto. Pero mientras nos decían esto, ellas se reunían con el acosador con personal de seguridad en la puerta para protegerse. No solo la universidad actuó tratando de persuadir nuestra idea de denunciarlo, sino que algunos compañeros y compañeras de clase nos ridiculizaron. Una compañera que trabajaba en políticas de igualdad nos escribió un mail, poniendo en copia a toda la clase, culpabilizándonos a nosotras de aquella situación.Fue un horror.

¿Recibiste algún apoyo? ¿Cuáles destacarías?

Si, de no ser así yo no habría terminado mis estudios de máster en aquella universidad y muy probablemente hoy no sería doctora ni profesora de sociología. Siempre me acordaré del día que entró en clase el profesor Ramón Flecha. Antes de empezar con la clase nos contó que en la universidad existían casos de acoso, violencia de género y que había mecanismos para denunciarlo y para actuar, como las comisiones de igualdad.

“Sin dirigirse a nadie y sin decir nada concreto, ofreció su apoyo y su ayuda por si alguien en algún momento lo necesitaba. Aquello fue como recibir un salvavidas en medio del océano (en referencia a Ramón Flecha) “

Su apoyo desde el minuto cero fue imprescindible para nosotras. Él y Marta Soler, profesores del máster y quienes desde hace años reciben gravísimos ataques por proteger a las víctimas, nos dieron todo el apoyo del mundo. Gracias a ellos conocimos a Ana Vidu, la primera denunciante de acoso en la universidad, quien en aquel momento estaba creando el MeToo en la Universidad con otras víctimas. Poder tener su apoyo nos empoderó hasta tal punto que fuimos capaces de superar todas las barreras de la universidad y del entorno y conseguimos ganar el caso, siendo el primer caso victorioso en acoso entre iguales en la universidad.

Uno de los impactos del reportaje Metoo en la Universidad publicado en el Periódico ha sido la declaración conjunta de la Conselleria d’Universitats i la Conselleria de Feminismes i Igualtat para mejorar los protocolos existentes, ¿cómo valoras esta declaración?

Valoro muy positivamente cualquier paso que se haga para mejorar y para establecer mecanismos para erradicar de una vez el silencio, la omertá y el acoso en las universidades. Lo que sí me parece importante, a raíz de mi caso y de otros que conozco, es que tengamos muy presente que los mecanismos ya están planteados, existen protocolos, comisiones de igualdad, etc. Pero tendríamos que poner el enfoque más en el quién que no en el qué. ¿Quiénes están ocupando ahora mismo las comisiones de igualdad? ¿Por qué? Lo que hemos visto y vivido es que no podremos superar nunca este problema si quienes forman parte de estas comisiones no son personas 1. con una trayectoria científica reconocida internacionalmente sobre el tema y 2. con una trayectoria demostrada de apoyo y defensa de las víctimas de violencia de género y de violencia de género aisladora en las universidades.

“Mientras sigan formando parte de las comisiones de igualdad personas que piensan más en los acosadores, en la imagen de la universidad o incluso que ejercen violencia de género aisladora contra quienes apoyan a las víctimas, no solucionaremos el problema.” 

Y como último, ¿cuál es tu sueño?

Mi sueño es que nunca más, en ningún lugar, nadie dude o abandone sus estudios por culpa de un acosador y de un sistema que le encubre. Que todas las personas sean libres para estudiar lo que ellas deseen sin ninguna barrera y que nunca más, en ningún lugar, nadie sufra ningún daño por proteger a las víctimas.  Mi sueño es transformar la solidaridad que yo he recibido en espacios de libertad. 

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