Un estudio transversal de la población sobre derivaciones médicas a especialistas en cirugía muestra la existencia de sesgo de género a la hora de tomar decisión sobre la remisión de pacientes. Pues señala que las diferencias en la derivación se encontraban influenciadas por la elección del médico, más que por las diferencias en las características del especialista en cirugía o las necesidades de la persona paciente. Desvelando que los médicos varones tenían una fuerte preferencia por remitir a los y las pacientes a cirujanos varones. Los resultados sugieren que el género desempeña una papel importante en los patrones de remisión, lo cual repercute negativamente en las prácticas de las mujeres cirujanas, así como, limita a las personas pacientes a acceder a una atención de alta calidad (UPI).
El estudio, publicado por Jama Surgery, se ha realizado a partir del análisis de casi 40 millones de derivaciones a médicos cirujanos, realizadas por 45.000 médicos varones y mujeres en Ontario (Canadá) entre 1997 y 2016. Los resultados apuntan que el 87% de los médicos varones derivan a cirujanos varones. Mientras que las mujeres médicas derivan el 79% a cirujanos varones. Siendo un 78% de los cirujanos en Ontario varones.
El análisis señala que el 32% más de probabilidad de remitir a cirujanos varones que a mujeres. Mientras algo más del 2% más de probabilidad de remitir a mujeres.
Los resultados deja abierto a cuestionar los factores que están influyendo en la decisiones que se toman para derivar a los y las pacientes a atención médica. Es decir, si son factores que están relacionados con la garantía de que los pacientes reciban una atención de calidad basada en criterios como la experiencia, la capacidad, la satisfacción del paciente, etc. O, por el contrario, los factores que se encuentran influenciados por los prejuicios o por lo que la investigación llama el “club de los viejos muchachos”, en que los médicos derivan a pacientes tienen una preferencia por los cirujanos masculinos.
Además, el estudio transversal apunta que esta disparidad no se está reduciendo con el tiempo o a medida que más mujeres entran en la cirugía. Con lo cual, estas preferencias pueden estar conduciendo a un menor volumen y a un menor número de derivaciones quirúrgicas a cirujanas mujeres, lo cual quedaría asociado como una práctica que promueve la desigualdad de género en el medicina.
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