Sabemos que las interacciones y los diálogos son la base del aprendizaje. Por ello, las intervenciones desde los primeros años de vida, que desarrollan la competencia social a través de habilidades cognitivas y lingüísticas, desempeñan un papel fundamental en el éxito educativo y social inmediato y posterior de los niños y las niñas. Hoy en día, los centros de Educación Infantil permiten desde edades muy tempranas el contacto entre iguales y otras personas adultas que amplían su entorno social y multiplican y diversifican las interacciones que tienen.

Los hallazgos de la investigación Relacionalidad y construcción cultural en la educación temprana: diálogo entre pares menores de 18 meses, apuntan a la relevancia de la interacción entre iguales desde las primeras etapas de la vida y fuera del entorno familiar, sustentando así la idea de que las escuelas infantiles para menores de 2 años son un espacio de encuentro con los y las iguales y otro contexto para la construcción de cultura. El trabajo plantea un estudio de caso de una “sala cuna menor” (Educación Infantil antes de los 2 años de vida) del sur de Chile y expone cómo las relaciones dialógicas entre pares desplegadas en este espacio ofrecen un contexto enriquecido desde una perspectiva social y material con el propósito de alcanzar el desarrollo integral de las y los bebés. Los resultados permiten entender los procesos de desarrollo y aprendizaje como fenómenos dialógicos que implican la interacción con otras personas de diversas edades y se pone de manifiesto cómo, en este contexto, el grupo de iguales oficia como agente cultural que participa de la mediación entre sus compañeras y compañeros y las experiencias compartidas. Así, la resonancia gestual y la mirada constituyen, no solo un eje relacional, sino de construcción de cultura e incorporación de significados compartidos entre pares, favoreciendo el despliegue de nuevos aprendizajes, contribuyendo a la construcción colectiva de significados y facilitando la construcción de narrativas que van dibujando el mundo cultural de las y los bebés mediante un proceso activo de selección y significación de lo observado. 

Estas interacciones son incentivadas y enriquecidas por la acción adulta que genera nuevas posibilidades de diálogo no limitándose a la relación entre dos personas, sino involucrando a otras y otros participantes del entorno social, tanto bebés como personas adultas. La intervención adulta en las situaciones de conflicto entre pares es imprescindible y demanda una serie de acciones siempre orientadas a evitar o prevenir la violencia de cualquier tipo y las conductas asociadas. En este sentido, la acción adulta da cuenta de los significados construidos en relación con el conflicto y la no aceptación de la violencia como medio para resolverlos, pudiendo así construir juntos y juntas un mundo más solidario, sin violencia y en el que todas las personas desde las primeras edades tengamos la oportunidad de tener y ofrecer interacciones de calidad.

Este artículo nos aporta más evidencias de cómo las interacciones construyen el modo en que nos relacionamos con y nos acercan a la cultura y por ello es de gran importancia que las y los docentes desde la edades más tempranas basemos nuestra práctica educativa en las mejores evidencias científicas de impacto social y en las Actuaciones Educativas de Éxito que nos llevan realmente a una transformación hacia la mejora y nos permiten cumplir con el sueño compartido de ofrecer la mejor educación a todos los niños y niñas.

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