Las difamaciones contra el profesorado que se posiciona contra el acoso sexual en la universidad y, que protege a quienes son víctimas, se han oído en espacios muy diferentes y se han repetido por los pasillos, en las clases, en las cafeterías, entre otros lugares.  

En una reunión del departamento, H. tuvo que escuchar en boca de sus compañeros cómo no solo se repetía un ataque contra su grupo de investigación y contra ella misma, sino que tenía que tolerar ese ataque, que era el más grave y cruel que se hacía contra un grupo de personas. 

Como todas las reuniones tienen acta que deja constancia de lo que ahí se habló, H. pidió que también constara en acta la reproducción de esos ataques difamatorios. La respuesta que recibió fue una negación. De esta manera, las personas que se niegan a introducirlo en acta, no solo están reconociendo que no todo lo importante que se habla en reunión consta en acta, sino que, también se delatan por la gravedad de los ataques y el no querer que quedara constancia de ello. 

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