Un informe reciente, publicado el pasado noviembre de 2020 por J-PAL, aborda las desigualdades de género en el empleo en países de Oriente Medio y el norte de África. Expone que se estima que la participación femenina en la mano de obra de esos países es la más baja a nivel global, con alrededor de un 20% en el 2019. Para contribuir a disminuir esta brecha, los y las investigadoras de J-PAL realizaron un informe sobre los factores que la ocasionan y sobre qué tipo de políticas podrían aumentar la participación de las mujeres en el mundo laboral en estas regiones del mundo.

Como factores principales, el informe de J-PAl destaca cuatro: las normas sociales, la desinformación, la discriminación por parte de las empresas y/o los y las jefas y las malas condiciones de trabajo. Con el objetivo de identificar y proponer políticas para hacer frente a estos retos, revisaron diferentes estudios realizados en los últimos años. Uno de ellos, por ejemplo, mostró que, cuando las mujeres recibían información sobre salario en las ferias de empleo, se incrementaba su asistencia. Otro estudio mostró que muchas mujeres en Egipto perciben el transporte público como inseguro y que, cuando se les ofrecieron descuentos de viajes en Uber, hubo un aumento en la movilidad y en su sensación de seguridad, sugiriendo que hacer el transporte público más seguro y accesible para las mujeres puede mejorar su participación en el mercado laboral.

Aunque aún se necesita más investigación sobre los retos para la participación femenina en el mercado laboral en estos países y sobre cómo prevenir y superar esas barreras. Ya hay diversas investigaciones que apuntan a que una gran variedad de programas dirigidos a promover que las mujeres busquen y encuentren trabajo pueden aumentar su participación. Para ello, es necesario el trabajo colaborativo entre diferentes e interdisciplinares grupos de investigación, organizaciones, políticos y políticas y la ciudadanía.

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