La realidad de la violencia de género entre las personas jóvenes constituye un problema de salud pública preocupante a nivel mundial. Las chicas y los chicos jóvenes están cada vez más expuestos a posibles relaciones de violencia, sobre todo en sus relaciones afectivo-sexuales, tanto estables como esporádicas. Además, los datos muestran que la edad a la que empiezan a sufrir esas relaciones violentas va disminuyendo. Estas experiencias adversas en la vida les afectan en muchos ámbitos, como pueden ser la educación, las relaciones sociales, así como en su salud física y mental, con consecuencias que pueden ser muy perjudiciales, tanto a corto como a largo plazo.

En este artículo, Gender violence among youth: an effective program of preventive socialization to address a public health problema, las autoras y el autor presentan un programa de socialización preventiva de la violencia de género dirigido a adolescentes que ha demostrado su eficacia, a diferencia de otros programas implementados, que la propia Asociación Americana de Psicología ha afirmado que no funcionan. El programa que se expone se compone por siete intervenciones basadas en el impacto social de la evidencia en la socialización preventiva de la violencia de género. 

A nivel metodológico, el programa se aplicó en grupos de adolescentes de 15 a 16 años en tres institutos de secundaria de la ciudad de Barcelona. Las intervenciones se llevaron a cabo durante un período de un año académico. Todas compartieron el rasgo de discutir la evidencia de la investigación sobre la socialización preventiva de la violencia de género con las y los jóvenes a través del diálogo igualitario. 

Estas intervenciones han demostrado tener un efecto preventivo de la victimización por violencia de género en las y los adolescentes participantes, al elevar su conciencia crítica sobre un discurso coercitivo dominante en la sociedad que asocia atractivo y violencia. También se ha logrado sustentar la transformación de sus recuerdos sobre relaciones afectivo-sexuales violentas, brindándoles a la vez herramientas para analizar mejor, tanto sus propias relaciones afectivas como la de sus amistades. Todo ello en la línea de identificar la violencia de género y estar más preparados para ayudar a otras personas en este sentido. Estos hallazgos tienen un relevante efecto en la superación del discurso coercitivo y contribuyen a crear relaciones cada vez más libres de violencia que, a la vez, llevan a prevenir los problemas de salud física y mental que las relaciones violentas producen.

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