Marie-Guillemine Benoist // Autoretrato

Esta pintora neoclásica, que cultivó sobre todo la pintura histórica y de género, nació en París, en 1768. Marie-Guillermine Bernoist pertenecía a una familia acomodada, su padre fue durante un tiempo funcionario real. Al ver el talento de su hija para la pintura, quiso potenciarlo, de modo que en 1783, tanto ella como su hermana comenzaron a tomar clases de arte con una de las artistas más importantes del momento, Elis Vigée-Lebrun, pintora de cámara de la reina María Antonieta. Años después, también recibió clases de otro gran pintor, Jacques-Louis David.

En 1784, conoció al poeta Charles-Albert Demoustier, quien se inspiró en ella para escribir el personaje de Émilie en su obra Lettres à Émilie sur la mythologie, de 1821.  Así, durante estos años aprendió con los grandes artistas de su tiempo.

En 1791 realizó su primera exposición en el Salón de París, donde presentó un cuadro de asunto mitológico, Psique despidiéndose de su familia.

De la misma época es La inocencia entre la virtud y el vicio, también inspirado en la mitología, en el que adaptaba el tema de Hércules. Esta adaptación puede responder, según la crítica, a un deseo de reflejar en el cuadro sus inquietudes feministas. De hecho, en vez de representar el vicio con una figura femenina, como era habitual, lo hizo a través de la figura de un hombre y el personaje central, la protagonista, es una mujer (y no un hombre como en otras representaciones). Así, el vicio, un hombre intenta tomarla,  pero ella se queda con la virtud, otra mujer. 

En 1793, se casó con un banquero. Los primeros años de matrimonio, Marie-Guillermine compaginó su vida de casada con su carrera profesional. Incluso colaboró con su marido en la edición de obras literarias que ella ilustraba con su arte. Entre ellas, la novela  Marie, de la escritora Mary Wollstonecraft. 

La pintora continuó con su carrera pictórica; su fama se extendía, llegó a ser muy conocida y respetada. En 1800, en el Salón de París, expuso su obra considerada más emblemática: Retrato de una mujer negra. Retrato de Madeleine. Es el retrato de una criada de su cuñado, lo pintó sólo seis años después de la abolición de la esclavitud. Fue una valentía por su parte, pues era una obra poco convencional, con ella, hizo ver la existencia de esas personas que durante siglos fueron oprimidas e invisibilizadas. Con su pintura, las elevó a la categoría de arte. Además, se convirtió en un manifiesto a favor de la emancipación de la mujer. El cuadro fue adquirido por Luis XVIII para el estado francés, en 1818.

En 1803, Napoleón Bonaparte le encargó su retrato para Gante, cuando fue Primer Cónsul. Posteriormente, siguió pintando retratos de personas ilustres, como Teresa Cabarrús.

Disfrutó en su época de prestigio y éxito profesional. Recibió una medalla de oro del Salón de París e incluso abrió su propio taller de pintura. Sus cuadros se conservan en museos de Francia y de Europa.

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