Parlamentarias de diferentes opciones han hecho un trabajo extraordinario y el Parlament ha aprobado un artículo nítidamente orientado a la superación de la violencia machista de segundo orden. Desde el mismo momento de su existencia, este artículo ya empieza a mejorar la situación de quienes recibimos represalias por responder a demandas de ayuda de víctimas, mejorando así la situación de las propias víctimas de primer orden o víctimas directas que ahora tendrán menos dificultades para transformarse en supervivientes al contar con más solidaridad activa de cada vez más personas. Para seguir dando pasos en ese sentido, y no retroceder a situaciones anteriores, es muy importante no silenciar el proceso científico y social que ha llevado a esta gran conquista. 

El 19 y 20 de diciembre del 2016 se celebraron en Barcelona las primeras jornadas de “Acoso Sexual de Segundo Orden”. Casi todas las ponentes (de los ámbitos jurídico, político, educativo, de prensa y de organizaciones sociales) expresaron públicamente que nunca habían oído este concepto, pero que identificaban perfectamente situaciones concretas que habían sufrido cuando habían respondido a la llamada de ayuda de alguna víctima y también veían con claridad que sin frenar esa violencia machista de segundo orden tampoco se podía frenar la de primer orden. Se finalizaron las jornadas con una mesa con representación de personas de todo el arco parlamentario y todas manifestaron la necesidad de afrontar ese problema que acababan de descubrir.

El centro de investigación que organizó las jornadas llevaba mucho tiempo trabajando este concepto para dotarlo del conocimiento científico que generará un importante impacto social que hasta entonces no había tenido. A pesar de que ya se había usado la expresión “Second Order of Sexual Harassment” desde 1990, décadas después no se había logrado su objetivo de llegar a concretarse en legislaciones, políticas y actuaciones institucionales. Una de las ponentes de las jornadas fue la profesora de CUNY, Ruth Milkman, en ese momento Presidenta de la Asociación Americana de Sociología, que ya en su época de estudiante fue una de las primeras denunciantes del acoso sexual en las universidades norteamericanas formando el primer grupo de iguales en contra del acoso. En Barcelona pudo ver con mucha satisfacción el impacto político y social que esas jornadas anticipaban del trabajo que se había venido haciendo para lograrlo primero en Catalunya y, desde ese ejemplo, generalizarlo a todo el mundo.

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