Esta escritora apenas conocida, perteneció a la denominada Edad de Plata o Generación del 27.

Elisabeth Mulder nació en 1904, en Barcelona. Además de escritora fue traductora; dominaba varios idiomas: francés, alemán, italiano, ruso, lo que le permitió traducir a Pushkin.

Destacó pronto en su faceta de poetisa, ya que con quince años ganó un concurso de poesía, con su poema Circe. 

Comenzó a colaborar en el Noticiero Universal, de Barcelona, en el que se hace cargo de la sección sobre literatura inglesa, en la que Elisabeth se dedicaba al comentario de la novela victoriana. 

Compagina esta labor con la escritura, de modo que en 1927 publica su primer poemario Embrujamiento, en el que se aprecia la influencia de Baudelaire, Verlaine, Poe y Rubén Darío, y por supuesto, el neogongorismo propio de la Generación del 27. 

Se observa musicalidad en los poemas, aunque también trabaja el verso libre.

Después publicó el poemario La canción cristalina, en 1928, y en 1929 Sinfonía en rojo, que escribe desde su “yo”, asume en este poemario una decidida intención de marcar su postura más claramente en diversos temas.

Escribe dos poemarios más y comienza a escribir narrativa. Publicó su primera novela en 1934, Una sombra entre los dos. En 1935 publicó La historia de Java, obra que está considerada una de las mejores novelas de su producción. Según la crítica, Java, que es el nombre de la gata, protagonista de la novela es la representación del alma femenina.

En el año 1944 publica una de sus obras más famosas: El hombre que acabó en las islas, que relata en buena parte el proceso de aprendizaje y madurez de un joven en los escenarios de España, países nórdicos y finalmente Puerto Rico, donde recrea el ambiente de su propia infancia. En 1945 salió una nueva colección de relatos breves titulada Este mundo, que, según la crítica, es una de sus obras más interesantes. En 1947 publicó Alba Grey, otra de sus novelas que, junto con El hombre que acabó en las islas, la consagraron como escritora relevante del momento.

Además cultivó la literatura infantil y el teatro , Casa Fontana y Romance de media noche, en colaboración con María Luz Morales.

Entre los cuarenta y los sesenta formó parte del círculo cultural de Eugenio d´Ors en la academia del Faro de San Cristóbal y en la tertulia de Trascacho.

Elisabeth Mulder disfrutó de su pasión: escribir y obtuvo reconocimiento en su época, aunque después pasara al olvido como les ha ocurrido a tantas mujeres a lo largo de la historia.

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