Esta semana ha sido noticia un descubrimiento arqueológico que desafía una hipótesis correspondiente a un patrón ancestral de comportamiento de la división sexual del trabajo. Los hallazgos son de unas excavaciones en el territorio montañoso andino de Wilamaya Patjxa, en el actual Perú. Se trata de restos óseos junto a 24 herramientas de piedra diseñadas para cazar y desgarrar animales grandes. El análisis de los huesos y proteínas dentales revelaban que se trataba de una mujer de entre 17 y 19 años que vivió entre la glaciación y el Pleistoceno tardío y el deshielo del Holoceno temprano en las Américas. Los hallazgos concluyentes son consistentes y demuestran que las primeras mujeres cazadoras-recolectoras eran cazadoras de caza mayor, lo que “anularía la hipótesis de que el hombre fue el único cazador en la prehistoria”, según publica “Science Advances”.  

Ante tal hallazgo, el equipo de investigación quiso averiguar si estaban ante un caso aislado, por lo que llevó a cabo un metaanálisis en que se revisaron 429 individuos del Pleistoceno tardío y el Holoceno temprano enterrados en 107 yacimientos, todos en América. En los resultados se halló que 16 de los individuos enterrados con caza mayor eran hombres y 11 mujeres, por lo cual se interpreta que las mujeres participaron ampliamente en la caza mayor durante la Prehistoria, pues los objetos que acompañan a las personas en la muerte tienden a ser los que las acompañaron en la vida. 

Marina Lozano, investigadora del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social y de la Universitat Rovira i Virgili (IPHES-URV), explica en ARCHYDE que este cambio de interpretación del papel de la mujer durante la Prehistoria es comprensible, ya que “los libros de prehistoria se han escrito desde el presente, muchas de estas interpretaciones están sesgadas por los prejuicios actuales”. 

La perspectiva de género se incluye de la mano del feminismo con la finalidad de recuperar la voz de las mujeres y su protagonismo en la historia, ya que la tendencia ha sido acuñar a la mujer un papel secundario frente al hombre cuando se ha tratado de explicar algún fenómeno importante, como revoluciones o mejoras alcanzadas. 

Aplicar la perspectiva de género en todas las disciplinas contribuirá a mejorar la ciencia, al mostrar el papel de la mujer y dejar de construir una historia únicamente masculina, que diluye a las mujeres en el total de la comunidad.

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