Según un artículo publicado por el Centro de Seguridad Financiera de la Universidad de Wisconsin-Madison, el 99% de las víctimas de violencia doméstica experimentan abuso financiero. Esto significa que para muchas de las supervivientes alcanzar la estabilidad o la independencia económica puede suponer un obstáculo muy difícil de superar. 

La realidad que muestra el documento ha empujado a National Network to End Domestic Violence (NNEDV) a diseñar el proyecto Justicia Económica y, a través del mismo, tratar de responder, abordar y prevenir el abuso económico que sufren muchas víctimas de violencia doméstica.

En este sentido, su trabajo se enfoca a través de varias actuaciones. Por una parte, fortalecer financieramente a quienes defienden y ayudan a las supervivientes de violencia doméstica para que éstas puedan alcanzar una estabilidad económica en el futuro a medio y largo plazo. Una de las vías mediante las que llevan a cabo este objetivo es el plan de estudios The Moving Ahead en el que proporcionan formación para el personal defensor de las víctimas en todo EE.UU., seminarios web y subvenciones que apoyan la justicia económica, así como programas de empoderamiento para las supervivientes de violencia doméstica.

Otro de los puntos fuertes de trabajo en el programa consiste en apoyar a las sobrevivientes de violencia doméstica en la recuperación de puntajes crediticios que han sido dañados como resultado del abuso financiero, a través del Proyecto Independencia. En este sentido, se sabe que una de las formas de ejercer abuso económico o su resultado es que las víctimas ven como su calificación crediticia queda arruinada y de esta forma es muy complicado o imposible acceder a un crédito o un préstamo, obtener una vivienda, un nuevo trabajo o incluso comprar bienes y servicios esenciales, un vehículo, un teléfono móvil, etc. y esto ocurre con independencia del contexto y el país en el que nos encontremos. En cambio, cuando se posee un buen puntaje crediticio, todo se vuelve mucho más accesible y se ofrecen tasas de interés más bajas.

En tercer lugar, la construcción de un sistema sólido a través del cual informar al personal a cargo de las defensas y de los informes de investigación que las apoyan sobre las herramientas, los recursos y en definitiva toda aquella información de rigor sobre educación financiera y justicia económica, tanto a las personas que son miembros de la coalición como al público en general. También, a través de listas de distribución exclusivas y boletines, seminarios web, capacitaciones y consultas individuales. 

Por último, otro de los trabajos más importantes que viene realizando el programa es la recopilación y organización de investigaciones relevantes sobre una amplia gama de temas que giran alrededor de la educación financiera, así como su participación en diversidad de actividades de divulgación para contribuir en que la voz y la experiencia de las supervivientes se integre en la educación económica que se ofrece en este sentido, a nivel nacional. 

Sabemos por las investigaciones que, aunque las causas de la violencia de género son múltiples, los problemas económicos, como se señalaba al principio de este artículo, dificultan muchísimo a las víctimas poder escapar de ella. Así pues, todas aquellas acciones que van dirigidas a solventar los obstáculos con que se encuentran, contribuyen y ayudan muchísimo a que  las supervivientes puedan salir del círculo de la violencia y seguir adelante con posibilidades reales.

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