La violencia de pareja (IPV por sus siglas en inglés) contra las mujeres es un problema crítico de salud pública que trasciende las fronteras sociales y económicas y se considera un obstáculo importante para el avance hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 en cuanto a la salud de las mujeres, la infancia y la adolescencia en los países de ingresos bajos y medios. 

Según el presente artículo, las medidas estandarizadas de IPV se han incorporado cada vez más en las encuestas demográficas y de salud realizadas en los países con ingresos medios y bajos. La presentación de informes médicos de rutina y los análisis desagregados a nivel de país son esenciales para identificar subgrupos poblacionales que son particularmente vulnerables a la exposición a la IPV.

Las autoras y el autor del estudio Intimate partner violence in 46 low-income and middle-income countries: an appraisal of the most vulnerable groups of women using national health surveys examinaron datos de 46 países con encuestas realizadas entre 2010 y 2017 para evaluar la prevalencia y las desigualdades en la violencia psicológica, física y sexual ocurrida recientemente contra mujeres de 15 a 49 años que alguna vez han tenido pareja. Las desigualdades se evaluaron desglosando los datos según la riqueza del hogar, la edad de la mujer, su nivel de empoderamiento, la poligamia de la relación y la zona de residencia.

Los resultados mostraron que los niveles nacionales de violencia de género notificada variaron ampliamente entre países, desde menos del 5% en Armenia y Comores hasta más del 40% en Afganistán. También se observaron enormes desigualdades dentro de los países. En general, las mujeres de los países más desarrollados y más empoderadas informaron menos IPV, así como aquellas cuyas parejas no tenían co-esposas. Se observaron patrones diferentes en los países según la edad de las mujeres y el área de residencia, pero en la mayoría de los casos las mujeres más jóvenes y las que viven en áreas rurales tienden a estar más expuestas a la violencia de género.

Este estudio avanza en el conocimiento actual al proporcionar un panorama global de la prevalencia de diferentes formas de IPV en los países de ingresos bajos y medios al ayudar  a identificar los grupos de mujeres más vulnerables, lo que es importante para el monitoreo futuro y para el objetivo de no dejar a nadie atrás para lograr la eliminación de todas las formas de violencia y acoso entre mujeres y niñas. Mientras está claro en la literatura que la violencia no depende de los ingresos y del nivel económico de las personas, es importante facilitar los mecanismos de apoyo y denuncia a todas las personas, de todos los colectivos, así como la rotura del silencio y las redes de solidaridad, que han demostrado ayudar en la superación de la violencia en cualquier ámbito que se produzca, incluidas las universidades y las mujeres académicas o con muchos recursos. 

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